Opinión

Feijóo contra Rueda

Sin ánimos de comparar, el PP de Feijóo pillado en las patatas se levantó contra la decisión de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales al veintitrés de julio «en pleno verano». Una jugada maestra según la izquierda. A juicio de los conservadores, esa fecha generaría una gran abstención y «no habría tiempo para una campaña seria». Los resultados le salieron mal al PP. Se movilizó la izquierda y el cronograma, que los de Feijóo se habían marcado después del triunfo municipal y los arañazos autonómicos apoyados en Vox, se les hundió. Sin ánimo de comparar, digo, el PP de Feijóo ha forzado al PP de Rueda para adelantar las autonómicas a los carnavales. Sin embargo no creo que pillen en un renuncio a la oposición, quienes venían pidiendo el adelanto con la misma intensidad de un monaguillo pasando el cepillo en la misa. Lo divertido puede estar en los usos de disfraces que decidan escoger los candidatos/as. 

A mí me llama la atención que en la provincia de Ourense, donde más se juega el PP sin los Baltar al frente de las huestes, es donde el calendario festivo tiene más intensidad. Le sigue Lugo. Dos provincias en teoría conservadoras. Un programa electoral compitiendo en la calle con el Antroido puede generar todo tipo sorpresas. Si lo que busca el PP en esos pagos de las fiestas es la abstención de las ciudades tras una campaña de baja frecuencia, puede salirle mal. Muy mal. Una convocatoria entre chirigotas y críticas dispararán más contra el Gobierno autonómico que hacia cualquier otra administración. Y eso también entra de lleno en las opciones de los votantes a la hora de elegir. Vamos a vivir, por tanto, una puesta en escena electoral esperpéntica. En el cincuenta por ciento de los ayuntamientos es fiesta el 13, martes de carnaval, en más de una docena también lo es el día 14, miércoles de ceniza, en 8 localidades el personal se irá de puente esos días. Mucha fiesta para prestar oídos a balances y propuestas. Suponiendo que las haya.

Por lo dicho, semejante impulso de adelanto electoral de Feijóo puede costarle el gobierno a Rueda, entre otras razones, porque el expresidente ahora mira a Galicia sentado en el sillón de la nostalgia. Es evidente que las estrategias del gallego y su cuadrilla, desde su instalación en Madrid, fallan más que una escopeta de feria. Van de tumbo en tropiezo, de propuesta en rectificación, de pasar del dicho al digo… Y si guiado por la morriña se monta, como anuncia, en un autobús electoral para recorrer pueblo a pueblo pregonando los tema que le ocupan —amnistía, Cataluña, igualdad, lista más votada…— pinchará hasta quedarse sin ruedas de repuesto. Siguiendo los dictados de la calle Génova, Rueda se viene equivocando sistemáticamente al confrontar con el Gobierno de Sánchez. El último capítulo está siendo el de los pellets. Y es que la inercia madrileña de utilizar los gobiernos autonómicos para confrontar con el Gobierno central también acabará pasándole factura al ideólogo Feijóo, más pronto que tarde y, quien sabe si Galicia será el primer tropiezo.

De todos modos ya estamos en campaña gallega desde hace unos meses y se ha puesto en marcha la maquinaria demoscópica para convencernos de que Rueda parte con mayoría absoluta. ¿Sucederá como aconteció con la mayoría absoluta de Feijóo? De momento aquí nadie habla de que un 41,6% prefiere un gobierno de izquierdas frente a un 30,7% de derechas. Nadie subraya que un escaño de DO puede ser la llave para que Rueda continúe. ¿Se imaginan a Pérez Jácome de vicepresidente de la Xunta? Una jugada de carnaval ourensano.

Comentarios