Opinión

Precariedad laboral universitaria

LA DÉCIMA edición del estudio de la empleabilidad de los universitarios gallegos realizada por la Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (Acsug) fue presentado en sociedad el pasado día 17. Con el título, Estudio de la inserción laboral de los titulados en el Sistema Universitario de Galicia 2011-2012, el análisis se realizó entre el 3 y el 26 de diciembre de 2014, dos años después de la obtención del título universitario por los analizados. La encuesta contó con una muestra de 4.686 egresados sobre una población total de 8.106. Desde una perspectiva estadística, el trabajo se puede considerar exhaustivo y generador de un nivel de confianza del 95%. El estudio nos proporciona una información muy interesante sobre el proceloso mundo laboral gallego; en este caso, de un sector del mismo, a priori, elitista.

El salario medio que estaban cobrando era de 1.037 euros al mes -1.147 en el caso de los hombres y 975 en el de las mujeres, pues también aquí existe esa inaceptable discriminación-. Sin embargo, la media salarial de quienes tenían su ocupación en Galicia era de unos paupérrimos 981 euros. ¡Y pensar que hace unos años los mileuristas eran los parias del mundo laboral! Pero las cifras del estudio tienen mucha más enjundia. Un 37,92 por ciento del total trabajaban por un salario medio comprendido entre los 500 y los 1.000 euros. Por 500 euros lo hacían el 15,42%. Y un 1,31%, algo más de 106 del total de los titulados en 2012, laboraban gratis. Cabe suponer que su aspiración a corto plazo era la de pasar a incorporarse al grupo de los perceptores de 500 euros. Como conviene tener una perspectiva amplia, bueno es recordar la media salarial antes de la crisis y la remuneración de sus homólogos en otros puntos del planeta. En el primer caso, la media salarial superaba los 1.260 euros al mes. En el segundo, las retribuciones son de unos 1.193 euros en el resto de España, 1.500 en Europa y casi alcanza los 1.900 euros en diferentes zonas del mundo. Un dato a tener en cuenta, aunque repetido hasta la saciedad, es la importancia del nivel de estudios y la formación a la hora de conseguir un puesto de trabajo. Cuando se realizó la encuesta, en el citado 2014, el paro de la población activa española afectaba al 20,9%. Mientras, al margen las condiciones laborales, dos años después de su titulación el 67,53% de los egresados ya habían conseguido trabajo.

De sumo interés por lo revelador resulta aproximarse al modo de acceso de nuestros jóvenes universitarios a su puesto de trabajo. Más de la mitad lo hizo por tres vías. Un 14,61% a través de Internet. El segundo puesto del ranking, con un 17,22%, aparece ocupado por quienes utilizaron el tradicional sistema de presentar el currículum a una empresa. Y, ¿cuál fue es el sistema más efectivo? Nada nuevo bajo el sol. En la cima, con un 19,14% aparecen quienes consiguieron su «curro» mediante amistades, contactos familiares o relaciones personales. Dicho de otro modo, primaron los conocidos sobre los conocimientos. Todo lo escrito no es una invención, sino datos oficialísimos corroborados por la Xunta de Galicia, representada por cualificados miembros en la presentación del estudio. Es la cera que arde.

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