Opinión

Galeón San José

A pesar de su importancia mientras navegó y del protagonismo alcanzado posteriormente gracias a la literatura (El amor en los tiempos del cólera de García Márquez), hasta hace unos días pocos españoles sabían de la existencia del galeón San José. Junto con su gemelo San Joaquín, de algún modo conforman el fin de la hegemonía de los galeones en los océanos en detrimento de los navíos de línea británicos, más versátiles. Substitución que no supo ni fue capaz de realizar la Monarquía Hispana y significó la pérdida definitiva de su secular incontestable hegemonía en los mares del Planeta. Pero, o mucho me equivoco, o el San José hará correr ríos de tinta en los próximos meses; tal vez años.

La actuación de los diferentes gobiernos de España desde comienzos de los años 80 del siglo pasado en relación con el galeón San José y la defensa de los intereses españoles ha sido de una absoluta desidia. En 1979, las investigaciones de los historiadores ingleses Eugene Lyon y John Cryer en los archivos de Indias de Sevilla y de la Armada Británica, posibilitaron ubicar la zona de hundimiento del barco. Los datos aportados permitieron a la empresa Glocca Morra localizar el galeón el 13 de diciembre de 1982. En marzo del año siguiente, Glocca Morra, a quien la Dirección General Marítima de Colombia (DIMAR) le había reconocido la mitad de la carga del barco, cedió sus derechos a la Sea Search Armada. Un año después, el gobierno colombiano anunció que iba a buscar la embarcación. De forma paralela, ese mismo año de 1984, expidió un decreto-ley con el cual reducía del 50 al 5 por ciento la parte que le correspondía a todo particular interviniente en la localización y/o rescate de tesoros en los mares de Colombia. Se inició entonces una larga disputa legal. Más de dos décadas después, en 2007, una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Colombia reconocía corresponderle a la Sea Search Armada el 50%, pero no de toda la carga, sino de lo que fuera patrimonio del país. Sin embargo, en 2011, la Corte del Distrito de Columbia falló a favor del país sudamericano. Dos años después, la Corte de Apelaciones de Washington volvió a darle la razón a Colombia. En todo este largo proceso judicial, España no estuvo ni se le esperó, a pesar de ampararla la legislación internacional al tratarse de un barco de guerra suyo, un buque de Estado. En 2013, el año del fallo de la Corte de Washington, el Gobierno colombiano aprobó una ley cuestionada por la UNESCO. La norma permite el pago, hasta un 50%, con el patrimonio recuperado a las empresas privadas participantes en los rescates arqueológicos. Con esta legislación se ha recuperado el San José. Ahora, España ha decidido personarse en el caso. ¿Será mejor haberlo hecho tarde a nunca?

Por cierto, según la documentación, en su viaje de ida a América, el San José llevó un pasajero de excepción: Don Manuel de Oms de Santa Pau y Semanat, marqués de Castell dos Rius, nuevo virrey del Perú. Así es la historia, por mucho que algunos quiera manipularla y falsearla.

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