Opinión

Preguntas trucadas, respuestas certeras

LA ESTRATEGIA de trucar la pregunta del 18-F, haciéndola pasar por otra distinta a quien querían gallegas y gallegos que gobernase este país, podría haber sido audaz o no, en función del resultado. Lo sorprendente es que tanto PP como PSOE optaran por estatalizar la pregunta y la campaña. El PP pese a que lo que mejor le ha funcionado históricamente han sido las campañas en pura clave gallega, tipo ‘Galego coma ti’ de Fraga o el ‘Galicia, Galicia, Galicia’ de Feijóo. El PSOE porque fabuló que tumbando la mayoría absoluta de Rueda, quien realmente perdería sería Feijóo y, por el contrario, ganaría Sánchez, como si aquí eso importase más que la solución a los problemas del país o el país mismo. El BNG, por su parte, se ciñó a la pregunta. Y visto el resultado, el BNG acertó en la respuesta y el PP en la estrategia (pese a que contradecía todas las anteriores en las elecciones autonómicas). El PSdeG, ni en una cosa ni en la otra.

Y así, la respuesta de los gallegos y gallegas ha sido tan inapelable como el propio resultado. Rueda mejora o iguala en porcentaje y/o votos (falta por contabilizar el exterior) los anteriores resultados de Feijóo. Besteiro empeora los de Laxe, Touriño, Vázquez, Leiceaga y Caballero. Y Ana Pontón no solo eleva al BNG a un nuevo techo, sino que iguala el segundo mejor resultado histórico del PSdeG: los 25 diputados de Touriño en 2005 y 2009, solo superados antes por los 28 de Laxe en 1989. Fin de la cita.

El electorado gallego no se deja confundir por más que se intente. Sabe qué vota y cuándo vota y no vota siempre lo mismo ni a los mismos candidatos/partidos. El botón de muestra de la inteligencia electoral gallega está en las tres últimas elecciones, celebradas en apenas 9 meses: municipales 2023, generales 2023 y gallegas 2024. El PP obtuvo el domingo pasado 10 puntos más que en las municipales y 5 puntos más que en las generales, cuando las preguntas eran otras. El BNG sumó 14 puntos más el 18-F que en las municipales y 21 más que en las generales. Y, sin embargo, el PSOE perdió más de la mitad de los votos que tuvo en las municipales de mayo (213.000 votos menos ahora) y en las generales de julio (280.000 menos). Dicho de otro modo, por mucho que se le quiera trucar la pregunta, los y las gallegas tienen muy clara cuál es su respuesta a cada una de las preguntas formuladas, según sean municipales, autonómicas o generales. Y, por lo tanto, no es nada certero decir que la alcaldesa de Lugo, la de A Coruña o el de Vigo, todos socialistas, perdieron las elecciones. Para nada. Pero tampoco lo sería asegurar que no vayan a perder las próximas municipales si el rumbo del socialismo gallego sigue siendo el mismo.

El caso de Ourense merece análisis aparte. En 2005, cuando Democracia Ourensana se presentó por primera vez a las elecciones autonómicas, obtuvo menos de 300 votos en la tercera ciudad de Galicia, por 24.300 del PP, 21.300 del PSdeG y 13.200 del BNG. El domingo, DO sumó 10.200 en la misma ciudad, por 25.500 del PP, 15.700 del BNG y 6.900 del PSdeG. Pasó de ser quinta fuerza con un número raquítico de votos, a ser tercera por delante del PSdeG y por detrás del PP y BNG. El 18-F el PP tuvo 1.200 votos más que en 2005 en Ourense capital, el BNG 2.500 más y el PSdeG, 14.000 menos. Fin de la cita, por segunda vez.

PD: En el PSOE de Ourense y el de Galicia siguen buscando explicación al crecimiento de Jácome en la ciudad, sin encontrarla (al menos hasta ahora) en ningún error propio. Maloserá…