Opinión

De fidelidades y adulterios… electorales

Bajo cada piedra habita una encuesta. Todas con una intencionalidad, que para ello se publican o filtran, tratando de influir en las tendencias, bien acentuándolas o intentando reconducirlas. Pero las tendencias también se extraen de las dinámicas del pasado, que analizadas dibujan patrones de comportamiento bien interesantes a veces. Aquí algunos:
1) Tomemos como referencia todas las elecciones gallegas desde 1989, cuando el tablero político se estabilizó con una derecha monolítica y dos partidos de izquierdas, y solo a los partidos que obtuvieron representación (PP, PSOE, BNG y En Marea). La diferencia entre el mejor y el peor resultado del PP es de menos de 8 puntos (52,88% en 2001 y 45% en 2005). En las 4 últimas elecciones esta diferencia entre su mejor y peor resultado se redujo a 2,28 puntos (48% en 2020 y 45,72% en 2012). Es decir, cuando el PP le toca la corneta autonómica a los suyos, vota hasta el apuntador. La 
fidelidad de sus votantes es abrumadora, así como la clave de sus pertinaces mayorías absolutas, con la excepción de 2005. 

2) ¿Y, en estas mismas 9 elecciones, qué ha pasado en la izquierda (PSdeG, BNG y, entre 2016 y 2020, En Marea)? Pues que la diferencia entre su mejor y peor resultado conjunto es de 25 puntos (55,64% en 2005 y 30,66% en 2012), frente a los 8 puntos de la derecha.  Si el análisis se hace por partes, la diferencia en el PSdeG es de más de 19 puntos (37,07% en 2005 y 17,9% en 2016) y de 15 puntos en el caso del BNG (del 8% de 1989 y 2016, cuando irrumpió En Marea, al 25% de 1997). Por repetir el mismo que en el análisis de los resultados del PP, si cogemos las 4 últimas elecciones (2009, 2012, 2016 y 2020) la diferencia entre el mejor y el peor resultado de la izquierda gallega es de más de 16 puntos, frente a la de 2,28 puntos del PP. Así que frente a la fidelidad extrema de los votantes del PPdeG hacia sus siglas, la izquierda (especialmente el PSdeG) padece de adulterio electoral intermitente de parte de su electorado.

3) Resultado conocido: El PP ha ganado de forma clara y contundente las 9 elecciones gallegas celebradas desde 1989 a 2020, 8 de ellas con mayoría absoluta, que solo se le escapó (y por los pelos) en 2005, cuando por primera y única vez perdió el gobierno en las urnas (lo había perdido también en 1987, pero como consecuencia de una moción de censura).


Conclusión?: ¿Galicia vota siempre al PP y casi siempre arrolladoramente? ¡Pues no! Para nada. Conclusión parcialmente errónea, porque en realidad depende. Aquí el porqué:

1) Vayamos ahora a los resultados de las elecciones generales en Galicia, cogiendo el mismo periodo temporal: desde la convocatoria de 1989 hasta la última, en 2023. En total 10 procesos electorales (descontadas las dos elecciones que hubo que repetir, las de 2015 y la primera 2019).

2) La diferencia entre el mejor y el peor resultado del PP (que era de menos de 8 puntos en autonómicas) es de casi 23 puntos en generales (54,71 % en 2000 y 32,28% en 2019). Y en la izquierda, que era de 25 puntos en las elecciones gallegas, se reduce en las nacionales a 13, debido especialmente a los resultados del partido socialista, que tradicionalmente obtiene más apoyo en Galicia cuando concurre como PSOE (generales) que cuando lo hace como PSdeG (autonómicas), siendo el cuerpo electoral el mismo.

3) Resultado: De las 10 elecciones generales celebradas desde 1989, la izquierda ganó en votos al PP en Galicia en 6 ocasiones (1989, 2004, 2008, 2016, 2019 y 2023), es decir, más de la mitad de las veces, frente a lo que ocurrió en las 9 elecciones autonómicas, en las que la izquierda solo sumó más votos en una ocasión (2005).


De todo ello se desprende, primero, una conclusión: Que el PPdeG, en su competición con la izquierda gallega (PSdeG, BNG y ocasionalmente En Marea), ha ganado siempre en votos en las elecciones autonómicas y con amplísimas mayorías, pero sin embargo ha perdido 6 de las 10 elecciones generales celebradas desde 1989, ganando solo 4. 


A continuación, una duda: ¿En qué clave votaremos? ¿Gallega o nacional?  En la respuesta está el resultado que veremos el 28-F. 

Y por último, un enigma: ¿A quién le interesa más españolizar la campaña electoral gallega? Es imposible que por igual a todos, como inexplicablemente está ocurriendo, por lo que es muy probable que alguien se esté equivocando. Ya veremos quien, también el 28-F.


 

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