Opinión

Audacia y temeridad

Desde 2016, cuando se subió a su Peugeot para aquel singular juego de la oca (de sede a sede y tiro millas porque me toca la siguiente), Pedro Sánchez ha dejado un rastro de decisiones sorprendentes, seguidas de una misma y unánime pregunta de incierta y dual respuesta: ¿Audacia o temeridad? El tiempo acabó poniendo la x en la casilla de la opción A. Casi siempre. 

Besteiro no es Sánchez, pero acaba de sorprender con una decisión completamente imprevista, la incorporación de Lara Méndez al número dos de la lista del PSdeG por Lugo. Su lista. Y vuelve entonces la pregunta: ¿Audacia o temeridad? El tiempo dará otra vez la respuesta, pero como el análisis ha de ser inmediato, es fácil encontrarle algo de ambas posibles opciones.

¿Audacia? Desde luego, la de Besteiro, que arrima su ascua a la persona que más suma en Lugo electoralmente hablando. 

Lara Méndez ha superado con buena nota el contraste electoral de las elecciones municipales, hace poco más de medio año, cuando no solo se consolidó como alcaldesa sino, también, como uno de los baluartes del socialismo gallego en un contexto general de malos resultados para el PSOE. Como la sardina, que cuando aparece en el plato es una promesa de sabor y contento, Lara Méndez lo es de buenos resultados cuando aparece en una lista electoral, especialmente cuando lo hace por sorpresa, pues así fue como llegó a la alcaldía de Lugo en 2015 y ahí sigue. Hasta hoy.

¿Temeridad? Pues algo de ella hay, en este caso en la decisión de la propia Lara Méndez, que renuncia a todo para sumarse a un desafío mayúsculo, el de remontar unas encuestas que, de momento, sitúan al PSdeG como tercera fuerza. 

Está por ver si su gesto arroja resultados, pero sea así o no, está claro que jugará un relevante papel en el futuro del PSdeG, pase lo que pase. Le vendrá bien a este partido, que paradójicamente está tan sobrado de elevados perfiles políticos en el ámbito municipal como escasos en el autonómico.

Lo de remontar o no las encuestas ya es otra historia, pues hasta ahora la izquierda solo sumó más votos que la derecha en unas elecciones autonómicas, las del 2005.

Una Fata Morgana que duró 4 años, hasta que en 2009 el espejismo sucumbió al taimado principio de realidad electoral de Galicia, según el cual todos juegan, pero (casi) siempre gana el mismo: el PP.

PD: Ojo, que esto último solo ocurre cuando tocan elecciones autonómicas, pues tanto municipales como generales son harina de otro costal. Y el resultado, también.
 

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