Opinión

La Gran Furgonetada

Veo pasar furgonetas de colores con gente de negro en busca de la ola prometida. Me levanto con furgonetas blancas tocando timbres y arrojando paquetes en puertas selladas a la pandemia. Las furgos sanitarias atraviesan A Mariña coronadas de luces azules que ciegan al resto de conductores.

El ocio viaja ahora en casas rodantes mientras la desgracia vaga por mundos paralelos. Ahí está la oportuna Nomadland, ganadora del Oscar. Deprimente y humana road movie. En esta Gran Furgonetada todos estamos en algún punto indeterminado del camino. Dramas que recuerdan la Gran Depresión norteamericana de 1929 que viralizó al resto del mundo. Entonces se gestó con un Jueves Negro y ahora nos consumimos en los Black Friday. No hemos aprendido gran cosa.

En mente la foto en blanco y negro de Florence Owens Thompson, 32 años y madre de siete hijos, la migrante retratada en Yosgard por Dorothea Lange. Chloé Zhao enfoca hoy a los desposeídos. Aquí todavía no vemos familias destartaladas huyendo de fábricas y campos desolados pero sí taconazos verbales de algunos que un día fueron cartel progresista. Como si no hubieran leído nunca Las uvas de la ira de Steinbeck. Sigue habiendo fascistas sistémicos y gente desdichada.

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