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Una 'plácida' tarde en familia

AYER DOMINGO me tocó comer en Vigo, en casa de mi suegra, y eso siempre tiene efectos colaterales. En este caso perderme el Pontevedra-Barbadás y de paso el ambigú del descanso en el palco de Pasarón, que allí no escatiman con el Rioja. Mi chica ya me lo advirtió cuando me dijo que este domingo lo pasábamos en Vigo y me vio ojear a continuación el horario de trenes (mi coche sigue en el taller de Bertamiráns, como les conté la pasada semana, y en el suyo manda ella): «¡Javier, ni se te ocurra!»

Mi suegra me tiene en muy alta estima y hasta es bastante condescendiente con mi vena canalla y futbolera. Incluso estoy seguro de que me hubiese permitido dejarles plantados en el postre, irme a la estación del tren de Guixar y llegar a Pasarón a tiempo para un JB con coca-cola en A Pallota. De hecho, solo una vez la oí hablar de mí con su hija en términos preocupantes. Fue cuando me vio en la tele cumplimentar a los entonces Príncipes de Asturias en el tramo final del Camino de Santiago.

Yo aún era director del Centro Territorial de TVE en Galicia, situado a la vera mismo del Camino. El día anterior Don Felipe había visto ganar in situ a su Atlético la Uefa con una bufanda rojiblanca anudada al cuello, que de esa guisa se le vio en el palco. Aunque soy de Pontevedra y voy de smoking al baile del casino no estoy muy ducho en este del protocolo. Por romper el hielo le di una sonora palmada en la chepa: «¡Enhorabuena, Alteza!», mientras a Doña Letizia le recordaba tuteándola su pasado como colega en las semanas negras del Prestige. Cuando entré en casa ya estaba sonando el teléfono.

-Mari, ¡cómo se le ocurre a Javier tomarse esas libertades con el Príncipe, como si fuese uno de sus amigotes de Pasarón! ¡Y a la Princesa la trató de tí! ¿No tendrá problemas en el tele?, le preguntó mi suegra. Sí que los tuve, pero no por eso, sino por un paisano de Pontevedra al que llaman Mariano, pero eso es otra historia. La realeza encaja mejor que algunos políticos.

"Un gol del Barça vale por nueve del Madrid". ¡Cómo son los niños!

El caso es que, como les decía, ayer me tocó una ‘maravillosa’ comida con mi celtarra familia política. Las cosas ya se torcieron pronto, porque en el vermut de bienvenida el Real Madrid le metió nueve al Granada, que me empecé a temer que el domingo podía acabar en tragedia, como pareció confirmar el Barbadás al empatarnos en Pasarón. Y de cierre esa noche en Balaídos Celta-Barça. Cualquiera les decía algo.

-¿Qué taconazo el de Nolito para el 0-1 de Larrivey en el Camp Nou, eh, Xabi? A ver si lo repite esta noche, me dijo mi cuñado, de nombre Pablo y de apellido Iglesias, que de ahí le debe venir el gusto por andar tocando los...

-Efectivamente. Me acuerdo de aquel partido. Conseguisteis ganar en el Camp Nou por primera vez cuarenta años después de que lo hiciese ya el Pontevedra con gol de Neme. Más vale tarde...

-Ah, sí. Me lo comentó una vez mi bisabuelo en un permiso de la guerra de África. ¿Existía ya la televisión de aquella? Por cierto, ¿has visto el Lugo? 4-0 al Mallorca y a un paso de la promoción de ascenso. Ahí sí que lo van a ver en Primera y en color.

Fue en ese momento cuando mi suegra sacó apuradamente del mueble bar los whiskys a modo de tregua, que el ambiente se iba cargando. Evidentemente el Celta-Barça lo vi en casa, con la excusa de que tenía que enviar esta crónica. Al final, con el gol de Mathieu de cabeza (y ya van dos seguidos) la ‘cofradía del clavo ardiendo’ va a tener que seguir dándole al fuelle en la fragua en busca del milagro. Aunque la mejor definición del partido me la dio otra vez Mario: «Papá, ¿un gol del Barça vale por nueve del Madrid?»

Lo del Lugo va en serio
EL FÚTBOL, decía Lendoiro, que siempre te avisa, ya sea si rondas el descenso en demasiadas ocasiones (aunque el pedigrí de ‘Primera’ haga creerte inmune a esas desgracias, casos en su día del Valencia o el Atlético) como si se otea las zonas de promoción de ascenso, aunque se carezca de un historial lustroso (Éibar). Este último puede ser el caso del CD Lugo, que ya el año pasado enseñó el hocico. Ahora vuelve a hacerlo tras un sprint impresionante en las últimas jornadas. El 4-0 al Mallorca es toda una señal. Solo hay que creérselo. ¡Suerte!

Una 'plácida' tarde en familia
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