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Entre los tuits y las cookies

El wi-fi  de la habitación  del hotel no funcionaba,  así que bajé a recepción a ver si me lo podían enganchar, que esa tarde tenía una reunión de trabajo en la tele y necesitaba  consultar unos diarios digitales.

Tras la barra había una chica muy  joven y guapa, imagino que en periodo de prácticas, y a su lado  un hombre ya de mediana edad  supervisándolo todo.

—¿Algún problema?

—Sí, el wi-fi de la habitación, que no me va. He seguido las instrucciones que ponen detrás de la puerta pero nada. Mientras él reiniciaba mi tablet
ella observaba con media sonrisa.

Estábamos solos en ese momento en el hall y disponían de todo el tiempo para prestarme su atención.

—Ya está, dijo el recepcionista tras introducir la clave. Ahora comprobemos  si  funciona  correctamente... Le damos aquí en Google Chrome y...

En esta penúltima Pallota permítanme una licencia para no hablar de fútbol y también un consejo: tengan cuidado con sus tablet

Y fue darle al icono y empezar a  salir a borbotones escenas de una  página porno en Youtube de nombre impronunciable. Traté frenéticamente de cerrar las pestañas que allí brotaron como de la nada e irme al correo de Gmail, o a la edición de Diario de Pontevedra, del As, del Sport, o de lo que fuese, pero era imposible. Al rato volvían a surgir más y más enlaces con escenas que nos les voy a describir porque se las imaginan.

La chica  de recepción trataba de mantener la calma con su sonrisa liofilizada mientras adoptaba una pose de seguir interesada por mi problema  con la tablet (a fin de cuentas era un cliente) pero con ese gesto de cajera del super cuando pagas con tarjeta y te dicen, girando en dirección opuesta el cuello 180 grados: ''Por favor, teclee su pin''.

—Nada,  mis  hijos, que me cogen el ordenador sin permiso.

Traté de mentir para disimular el apuro haciendo el amago de llevarme la tablet, pero el recepcionistano la soltaba y seguía ''tratando de ayudarme con mi problema'',  que  ya  lo  debía  haber  tomado como algo personal, y me miraba como diciendo: ''ya, ya, los niños, claro...''

En ese momento empezó a llegar gente al mostrador, nuevos huéspedes con sus maletas, lo que le permitió a la chica dedicarse a otros menesteres, pero el recepcionista seguía a lo suyo, es decir, a lo mío.

—Esto son los problemas de las cookies, hay que saber borrarlas.

Fue conectarse la tablet y empezar a surgir todo tipo de vídeos porno

Me dijo bajando la voz, como haciendo una confidencia. Es un rastro que van dejando las páginas web por si son temas que le interesan y para que le sea más fácil enlazar con páginas similares. Por eso se llaman cookies, galletas en inglés, porque van dejando como miguitas...

Lo que pasa es que usted parece que es muy goloso y se ha comido unas cuantas, me volvió a decir guiñando un ojo.

—No se preocupe, que veo que funciona el wi-fi. Ya conseguiré salir de estas páginas e ir a la de Expansión. Contesté haciéndome el digno. Me volvió a mirar con el mismo gesto irónico que cuando le hablé de los niños: ''ya, ya, Expansión, claro''.

Cuando ya por fin en la soledad de mi habitación pude ojear los digitales me encontré con la noticia de los tuits de Zapata, el medio concejal de Madrid y su medio dimisión. Sus comentarios sí que son dañinos e irreproducibles, y no las páginas porno.

En twitter no hacen falta las cookies para seguir los rastros de las barbaridades que algunos sueltan a la buena de Dios, y eso me llevó a una reflexión inmediata. Tengo unos 5.000 tuits escritos y 10.000 seguidores, demasiados como para ir borrando mi pasado. Casi mejor voy a seguir comiendo las  cookies de esas páginas de las que les hablaba al principio, que si por un casual llego a concejal o a presidente del gobierno quizás mis enemigos se distraigan siguiendo el rastro de migas equivocado.

Carta de un 'siareiro'

«Estimado señor Fortes: Sigo as súas aparicións en TV e os seus artigos en el Diario, e sobre estes queríache apuntar algo. No último falabas da xornada (temporada 80-81) na que Legaspi acertou a millonaria quiniela. Citas o partido Almería-Sporting dicindo que foi un 2, cando en realidade foi un x, errata que non empaña o teu traballo. Sí foron dous o Barcelona-Betis (1-3) e o Hercules- At. Madrid (0-1) e outros dous partidos máis. Unha aperta dun siareiro da Fonsagrada». Dito queda. Iso sí que é unha marcaxe. Problemas de fiarse só da memoria.

Entre los tuits y las cookies
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