Opinión

Incentivos al trabajo

Con las vacantes en máximos, España está en el furgón de cola en empleo juvenil y propuestas como la herencia universal generan dudas
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photo_camera Oferta de empleo en un local de restauración. AEP

"Creo que hay una política excesivamente incentivadora para no trabajar y poco incentivadora para formarse y procurar un empleo". Esta reflexión la compartía recientemente en un foro un empresario de las renovables, un sector que se vislumbra como uno de los grandes motores de empleo en los próximos años en Galicia y que ya da por hecho que costará, y mucho, cubrir todas las vacantes pese a los esfuerzos por hacer encajar los perfiles que requieren las empresascon lo que se enseña en las universidades y en los institutos de FP.

Algo no cuadra cuando el país sigue a la cabeza de Europa por tasa de paro, con un 12,7% en mayo –prácticamente el doble que en la eurozona–, mientras el número de empleos sin cubrir se encuentra en máximos, con 149.645 vacantes en el primer trimestre y con la industria y los servicios especialmente tensionados, según el Ine.

Las estadísticas piden una reflexión. Según Eurostat, el año pasado una media de 5,9 millones de ciudadanos de entre 15 y 64 años estaban inactivos en España y declaraban no querer trabajar. Eran el 14% de los más de 43 millones computados en la eurozona. Del total de la población en ese rango de edad, en el país un 26% eran inactivos, una ratio que en la última década no se ha reducido, mientras que la media de los Veinte bajó del 27,9% de 2013 al 25,5% el año pasado.

En esta línea, la OCDE sitúa a España en el furgón de cola en lo que toca a los jóvenes con entre 15 y 24 años que trabajan, con una ratio del 23%, muy lejos del 42,8% de media del club de las economías desarrolladas y del 75,5% de Países Bajos o del 50,4% de Alemania.

En el fragor de la campaña electoral, ha suscitado revuelo la "herencia universal" de 20.000 euros que propone la líder de Sumar y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y que se haría efectiva al cumplir los 23 años para seguir formándose o "iniciar la andadura profesional e independizarse". Esta medida –que se financiaría con un nuevo impuesto a las grandes fortunas– es una versión "low cost" del cheque de 120.000 euros que el economista francés Thomas Piketty propuso entregar a cada joven a los 25 años en su obra "Capital e Ideología" como mecanismo para "reducir las desigualdades" y facilitarel acceso a la propiedad privada.

A falta de un mayor desarrollo de la propuesta de Sumar, en las redes sociales han aflorado las críticas de quienes entienden que esta medida es electoralista y echa tierra sobre la cultura del esfuerzo. Perseverar en la reducción del fracaso y el abandono escolar detectando situaciones de desigualdad y pobreza, allanar el acceso a la universidad con matrículas accesibles y becas, redoblar el esfuerzo por dar prestigio a los estudios de FP y hacer posible formarse y trabajar a tiempo parcial son otras vías.

También estuvo en la diana el ingreso mínimo vital (IMV), en el que muchos ven un desincentivo a la inserción laboral. Lo cierto es que su regulación estipula que la identidad de los beneficiarios se trasladará a los servicios públicos de colocación autonómicos para inscribirlos de oficio como demandantes de empleo. En paralelo, se ha regulado la compatibilidad del IMV con los ingresos del trabajo.

Hoy, esta prestación –que oscila entre los 565,37 y los 1.368,21 euros al mes en base al número de miembros de la unidad familiar– cubre a más de 1,86 millones de ciudadanos, mayores de edad en un 56,7%. Pero faltan datos para evaluar si las políticas de inserción laboral de los beneficiarios son o no efectivas. En su día, el líder de UGT, Pepe Álvarez, se mostró partidario de retirar el paro y el IMV a quienes, tras recibir formación, rechacen un puesto. Y la CEOE demanda tras el 23-J una reforma "en profundidad" de las oficinas públicas de empleo "que fomente la colaboración público-privada". Lo que está claro es que algo falla cuando menos del 22% de los parados recurre a los servicios de colocación.

Antonio Rodríguez: el sector TIC busca a 260 profesionales 

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Cuarenta de las 135 empresas del Clúster TIC Galicia buscan candidatos para más de 260 vacantes a través del nuevo servicio de empleo de la agrupación. El 50% de los puestos son para expertos en desarrollo de software y otro 25%, para profesionales de big data, IA y ciberseguridad. El ente que preside Antonio Rodríguez del Corral compartirá los datos con la Xunta para trazar políticas formativas adecuadas.

Verónica Marcos: las mujeres del agro a los mandos de los drones

                      Oferta de empleo en un local de restauración.

La Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur), que preside Verónica Marcos, celebró esta semana en Negreira el examen práctico del curso de manejo de drones que impulsa en el marco del Plan Allen Rural para mejorar la situación laboral. Con esta iniciativa, 14 profesionales han obtenido gratis su certificación oficial para pilotar unos vehículos que ofrecen múltiples opciones al agro.

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