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Homo homini lupus

NO PENSABA hacer más visible a Drag Sethlas, que por cierto, dice mucho y bien de al menos ser leído, bien él o bien el equipo que le rodea habiendo elegido el nombre de la deidad etrusca del fuego para crear su "álter ego" en las distintas "performances" que lleva interpretando desde hace años en la Gala de la Reina Drag del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria (y algunas otras); aunque demostrasen este año su falta de acierto en el tema, por ser sueva y ya no menear más la cuestión.

He de confesar que soy una seguidora de esa gala transgresora, con unas puestas en escena de lo más original, trabajadas y carísimas, de una estética deslumbrante, porque negarlo sería de necios, aunque este año, en mi humilde opinión; tanto este chico, como su equipo y la organización del evento, han cruzado la gran línea roja del respeto haciendo apología de la libertad de expresión.

Bien es cierto que la polémica y la notoriedad que quería conseguir, la tiene, ¿pero a qué precio?, al malestar de muchos librepensadores como yo, que sostenemos que las creencias religiosas de millones de personas han sido ultrajadas. Y ni la religión católica, ni ninguna otra deben ser utilizadas para esto como para ninguna otra cuestión por el estilo.

No hay que matar a nadie por haber ilustrado unas viñetas en un periódico, como tampoco utilizalas para agraviar al Islam


Cuando ocurrió el terrible acontecimiento de los asesinatos de Charlie Hebdó, yo fui de los innumerables seres humanos que nos revelamos ante lo acontecido. No hay que matar a nadie por haber ilustrado unas viñetas en un periódico, como tampoco utilizarlas para agraviar al Islam; como tampoco han sido acertadas las declaraciones del obispo de Canarias, porque el accidente de Spanair , las muertes han traído mucho sufrimiento.

La cuestión es más profunda y triste que todo esto.

Como sociólogo, he de confesar en la urgente necesidad de un análisis profundo de la situación social, la cual engendra una terrible falta de valores en la sociedad actual. Quizá de ahí la confusión al actuar ejerciendo postmodernos o de "guais" (perdón por el término), mal entendiendo una libertad cuando realmente es una acción de libertinaje.

Intentar ser transgresores no debería conllevar al insulto de las distintas convicciones, sean religiosas, políticas o del tratamiento filosófico y moral que sean. Pero hay que ser conscientes, sea cual sea la parte del mundo informado y formado en que vivimos, nuestra libertad comienza donde finaliza la del otro, o viceversa.

Vivimos en un mundo con más escasez del conocimiento sobre los valores, que de los valores mismos.

Cada uno es libre de pensar, ejercitar y vivir como mejor le plazca, pero sin olvidar el respeto a las de los demás, eso sí, respetando los derechos humanos. Esa barrera es infranqueable.

No seré yo, que he tenido el lujo de leer y estudiar todas las corrientes de pensamiento político y filosófico a lo largo de la Historia, primero en mis estudios universitarios, después devorando libros, que es mi pasión, la que ponga puertas al campo, pero siempre hay unos límites.

Llegado este punto, tampoco me parece de recibo lo ocurrido con el autobús de la asociación Hazte Oír, ya que la ciencia tiene explicaciones para muchos casos de transexualidad en el cuerpo humano.

Me parece a mí, y así lo transmito, que hay muchos y más graves problemas en la humanidad que estos de los cuales opino en este artículo, y a los que todos, desde el rol que ocupamos en la sociedad y en nuestra propia vida, debíamos de focalizar nuestros esfuerzos en buscarle solución.

Me cuesta aceptar el enunciado propugnado por Hobbes "homo homini lupus", en castellano "el hombre es el lobo del hombre" o "el hombre es un lobo para el hombre"; aunque a veces el egoísmo humano, vistas las aberraciones que se cometen, a todos los niveles y a lo largo de los siglos entre nuestros semejantes parecen corroborar esta acepción.

Vivimos en sociedad para intentar que esto no ocurra, como defendía Locke, a través de su contrato social, pero si esta sociedad está enferma, nos encontramos ante tales tipos de acontecimientos.

En resumidas cuentas, yo soy más de Locke, pero sobretodo de los clásicos como Séneca (hijo) que respaldaba que "el hombre es algo sagrado para el hombre", lo opuesto a "el hombre es el lobo del hombre", o lo que en latín se escribe como "homo homini lupus".

Homo homini lupus
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