Opinión

En Vigo ya es Navidad

FALTAN 101 días, exactamente, para que sea Nochebuena. Me molesté en echar la cuenta porque, cuando esta menda lerenda aún está en modo verano, en Vigo están empezando a montar las luces de... ¡Navidad!

Entré en shock, y no anafiláctico, menos mal por la cuenta que me tiene, al conocer la noticia. Fíjense si hay miles de luces, arbolitos y demás parafernalia navideña que hacen falta casi ¡3 meses!

He de reconocer que ahí incurrí en mi primer error: en Vigo la Navidad empieza en noviembre, no en diciembre. El año pasado, concretamente, arrancó el 19 de noviembre. Mejor dicho, el negocio navideño. 

El ring-ring caja es un maná para una ciudad a la que los gallegos solo iban a trabajar, pero a la que faltaba orgullo propio. Y ahora hay que verlos, son los chulapos del sur de Galicia.

El alcalde socialista, al igual que hizo en su época Paco Vázquez en A Coruña, no tiene rival. Ambos consiguieron que su ciudad brillase con luz propia.

Esa barbaridad de luces ha conseguido: poner a Vigo en el mapa, más allá de Citroën; convertirlo en un polo turístico y a sus vecinos darles un motivo del que chufar. Tal cual.

Ahora en Navidad, además de a Madrid o a los mercados de Centroeuropa, se va a Vigo. Y no se crean que es tarea fácil, porque el primer hándicap es conseguir habitación. Misión peliaguada, y cara. 

También puede hacer lo que yo: dormir en un hotel de Pontevedra ciudad, tomar una copa de vino —previo pago de la fianza de la copa— en las casetas del Paseo de Colón y terminar cenando en Cangas con unos amigos de Madrid a los que descubres en la multitud tras postear una foto.

Y, ya que estás ahí, aprovechas para comprarte unas zapatillas y décimos de Navidad, al igual que todos tus acompañantes.

Vigo ha encontrado la gallina de los huevos de oro. ¿Y los demás?

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