Opinión

Madre coraje

ESTOY inmersa en la lectura de Virtudes (e misterios), con la que el compañero Xesús Fraga consiguió el Nacional de Novela. Una obra que es una carta de amor póstuma a una abuela aguerrida, sin concesiones a sentimentalismos, y que se sobrepuso al abandono del marido y padre de sus tres hijas. Un drama que convirtió en un triunfo laboral en un Londres setentero, donde Betty dio una nueva vida a Virtudes. Ella, personaje literario por obra y gracia de su nieto, es el espejo de una generación en la que la emigración fue la válvula de escape para las desgracias familiares. Un refugio para mujeres indómitas, y ella lo fue. Sin duda. 
 

Comentarios