Opinión

Ya es Navidad... en Vigo

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photo_camera Luces de Navidad en Vigo en 2022. AEP

Por casualidades de la vida las luces de Navidad de Vigo se han convertido en tema central de muchas sobremesas en las dos últimas semanas. Era llegar la hora del café, o quedar para tomar unas tapas nocturnas, que siempre acabamos en el mismo punto: ¿está a favor o en contra del invento lumínico de Abel Caballero?

Más allá de siglas políticas, que el regidor olívico explota de la misma manera que Paco Vázquez en A Coruña en sus años de esplendor, la cuestión es que la Navidad es lo de menos en esta historia. 

Caballero ha dado con la gallina de los huevos de oro, de la misma manera que Manuel Fraga y Xesús Pérez Varela dieron con la tecla del éxito con el Camino de Santiago, una de las empresas que más facturan de Galicia junto con Inditex y Citroën.

¿O realmente se creen que todos los que hacen el Camino es por razones religiosas? Pues, de la misma manera, acaso se creen que todos los que van a Vigo son creyentes de la Navidad, y celebran el nacimiento de Jesús. Pues, evidentemente, no.

La Nochebuena no se mueve de fecha, pero el consumismo navideño cada año es más voraz. A este ritmo, va a adelantar al mismísimo San Froilán, que es la última gran fiesta del otoño gallego.

Y de eso se trata Vigo, de consumismo a lo bestia. La ciudad, a la que antes solo ibas para estudiar o trabajar, se ha convertido en un destino turístico de primer orden. No está en Centroeuropa, meca de los amantes de las fiestas navideñas —al igual que Laponia—, pero a efectos prácticos como si lo estuviese.

Fui el año pasado, y espero repetir. En aquella ocasión, pernocté en Pontevedra —los precios de los hoteles de Vigo son directamente prohibitivos: unos 200 euros la noche— y cené en Cangas.

Está por ver cómo solvento la cuestión este año, pero sino ya tengo plan B: Allariz, que está entre las 10 visitas obligadas en Navidad. Por si no lo sabían.

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