Opinión

Entrevista imaginaria a Fraga

Este es un año Fraga y va a poner a prueba el recuerdo y las celebraciones al fundador del Partido Conservador en España. No solo acaba de cumplirse una década de su fallecimiento sino que en noviembre es el centenario de su nacimiento en Villalba. Hay tendencias sólidas en su defensa que van siempre a alguna parte esgrimiendo el perfil de animal político y cuya biografía se añora en el Congreso de los Diputados y en el gobierno español. 

Hoy Don Manuel Fraga se siente vitalista ante el mucho trabajo que tiene por delante para llevar a España a buen puerto. Tanto por hacer le estimula y el afán por trabajar y ver resultados le supone vivir con una mesa soportando montículos de papeles, unos clasificados en carpetas, otros enganchados por grapas, algunos son recortes de periódicos subrayados y la libreta de notas soporta actuaciones inmediatas.

Los fondos para activar el empleo le están suponiendo reuniones varias, algunas para conocer datos y otras para decidir qué debe de hacerse y qué es lo que podría hacerse. Consolidar el crecimiento económico prima en sus pensamientos y le veo dando órdenes en el camino de gestionar entrevistarse con la recién elegida presidenta del Parlamento Europeo, la eurodiputada popular Roberta Metsola. Roberta es antiabortista y mandará durante los siguientes dos años y medio.

Es rubia, femenina y la tercera mujer en presidir esta institución en los 69 años de toda su historia. Ingredientes más que suficientes para que el León de Villalba, se asesore para lucir elegante, sin caer en combinar cuadros sobre cuadros o rayas sobre rayas. Le cuesta confesarse pero se ha perfumado sin que se note mucho que lo ha hecho mirándose coquetamente al espejo. 

En esta entrevista imaginaria me cuenta que lo suyo sería estar negociando y negociando, por teléfono también dice; pero tratando de cubrirse con el escenario de quedar para comer y complacer abundantemente a los comensales porque todo es mejor si se comparte mantel. Le avala lo hecho y ciertamente el mantel siempre formó parte de sus logros y sino que hablen desde el restaurante José Luis de Madrid, el que está al lado del estadio Santiago Bernabéu en la calle Rafael Salgado, en su entreplanta una placa recuerda que allí se fraguó "el acuerdo de todos los españoles".

La placa no lo suscribe pero Fraga los sentó aquella noche de mayo alrededor de una cena con buen vino y mejores postres y muchas copas. Al día siguiente se aprobaba en el Congreso. Me insiste que visite el lugar y lea: "En este comedor se reunieron largas noches hasta la madrugada para conciliar sus diferencias los que después de compartir pan y vino dieron a luz a la Constitución Española de 1978". 

Al despedirse me dice: "el tiempo nos hace mejores, mi querida amiga".

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