Opinión

No es asunto de nadie

Como periodista estoy encantada de que la ciudadanía recurra a la prensa para hacer públicas sus quejas y gritar a los cuatro vientos sus reivindicaciones, pero como ciudadana y madre estoy indignada y avergonzada de que haya gente que tenga que recurrir a los periódicos a la desesperada para reclamar sus derechos.

Me conmovió la historia de una vecina de Alba, en Vilalba, que quiso denunciar públicamente la situación que tiene que vivir a diario para que su hijo pueda ir al colegio como cualquier niño. La mujer tiene un 55% de discapacidad visual y su hijo de cinco años tiene autismo. Además, tiene otro pequeño de tan solo dos años. Los tres salen cada mañana de su casa y realizan un largo y arriesgado periplo hasta llegar a la parada del bus escolar. Tienen que cruzar varias carreteras sin pasos de cebra y circular por arcenes pegados a los coches. A 300 metros de su casa hay una antigua parada, pero el bus no para. No la tiene prevista.

Es increíble que en los tiempos que corren sigan pasando estas cosas. A los políticos se les llena la boca hablando de sus firmes apuestas por la zona rural y de sus inversiones en educación y en infraestructuras, pero no son capaces de solucionar el problema de una mujer con muchas limitaciones que tan solo pide que el bus escolar haga una parada cerca de su domicilio. Esta madre está harta de protestar y de llamar a puertas que todos cierran en sus narices.

Al parecer no es cosa del Concello y la Xunta también se desmarca, ya que la parada de la iglesia de Alba está en una carretera estatal. "Nós melloramos as máis de 1.100 paradas das estradas autonómicas cun investimento global de 35 millóns", responde Educación. La Xunta no tiene pensado buscar una solución para esta madre, pero aprovecha la tesitura para hacer propaganda de su gestión. Hay situaciones que no se pueden obviar apelando a las competencias. Seguro que hay una solución, solo hay que querer buscarla.

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