Opinión

Lo que Pedro nos pida

O mucho me equivoco o Chiquito de la Calzada llegó a un punto en que ya daba igual lo que hiciese. Todo el mundo se reía sí o sí. A lo mejor las payasadas de Chiquito a Gregorio Sánchez, que es como se llamaba de verdad, le pateaban el hígado. Así que Chiquito caminaba como si tuviera un ánodo en el talón y un cátodo en la punta de la cabeza y mientras todos se partían Gregorio Sánchez se preguntaba de qué se reían.

Pedro Sánchez está llegando al mismo punto pero al revés. Da igual lo que diga que todo estará mal. Algunas de sus ocurrencias no ayudan. Desde que le dio puerta a Iván Redondo su sustituto no da con la tecla. Enfrente tiene poderosos enemigos: Putin, el presidente de Ibredrola, Díaz Ayuso, las ministras de Podemos, algún juez carpetovetónico o los telediarios de Antena 3. Menos mal que Pedro tiene flow. Te manda quitarte la corbata y apagar las luces y piensas que te está proponiendo otra cosa.

Cuando anunció que iba a pedirnos sacrificios personales creímos que sería nuestra propia sangre. Díaz Ayuso no tendría problema con eso, pero que le manden apagar Madrid en lo mejor de la noche, eso sí que no. A ver cómo se pone cuando lleguen esos sacrificios, que esto es solo un aperitivo. Un "apague la luz, que no oigo nada".

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