Opinión

Los presos y lo normal

ES APASIONANTE cómo el fenómeno Trump transparenta que la justicia es desigual para todos. Se vio cuando anunció, más o menos, que iba a ser detenido enseguida. Erró el día como yerra Harry el Sucio sus disparos con la Magnum 44: por exigencias del guion. Luego acudió anaranjado pero sin esposar a declarar ante un juez y no le hicieron esas fotos de frente y de perfil. Parece una injusticia pero es lo más normal del mundo. Se usan para ver a los presos con cara de culo, pero en el caso concreto de Trump no es necesario.

Al salir del juzgado le esperaban seis coches de los que usan los del FBI en las películas para pasar desapercibidos y se fueron conduciendo como lunáticos al aeropuerto donde Trump continuó comportándose como el preso común que es. Así que se subió a un Boeing 747 con la bandera de Estados Unidos pintada en el alerón trasero, su nombre en el morro y despegó rumbo a Florida, la Marbella americana. Desde allí dijo que volverá a ser presidente de Estados Unidos y que al actual le partirá la cara si se lo encuentra acostándose con el amor de su vida: Stormy Daniels. Dicho lo cual insultó a jueces y fiscales y se fue a jugar al golf. Todo pagado por millones de descerebrados, todo normal, todo justísimo.

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