Opinión

Herejes por la gracia de Dios

Vecinos en la puerta del monasterio de Belorado. SANTI OTERO (EFE)
photo_camera Vecinos en la puerta del monasterio de Belorado. SANTI OTERO (EFE)

Sé bien cómo se las gastan las monjas, que estuve entre ellas hasta los trece años. Pero las dieciséis de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara de Belorado y Orduña, en Burgos y Bizkaia, son un caso aparte. Antes de ser excomulgadas tomaron la iniciativa y fueron ellas las que excomulgaron a todo el resto de la Iglesia católica.

Su conexión directa con Dios ahora la lleva un tal Pablo de Rojas, que es exobispo porque a él ya lo excomulgaron hace tiempo. Como Papa se quedan en Pío XII y a los que  vinieron después no les llaman nada bonito: "Herejes usurpadores". Quién le iba a decir a Juan Pablo II que lo iban a acusar de herético; a él, que consideraba mucho más fiable el Eclesiastés que la tabla de multiplicar. No digamos a Ratzinger, que dedicó gran parte de su vida precisamente a la caza de herejías.

Pero la fe de las monjas se trastocó cuando les pusieron problemas para vender un monasterio y, con lo que sacasen, comprarse otro más molón. Y ya se sabe que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Y las monjas lo tenían claro: en eso en concreto ellas son el César y quieren sus 33 monedas de plata. Su primera medida: dejar de hacer pasteles. En esa guerra de guerrillas el papa Francisco no tiene nada que hacer.  

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