Opinión

Momias con piernas 'tortas'

Cuerpo momificado (el de la caja). EFE
photo_camera Cuerpo momificado (el de la caja). EFE

NO PARAN de pasar momias. Me sucede en eso lo que a Paco Vázquez cuando era alcalde de A Coruña, antes de convertirse él mismo en otra momia, que no dejaba de ver pasar chinos. Paco Vázquez distinguía perfectamente al primer vistazo a los chinos del resto de orientales que al parecer visitaban la ciudad en masa el siglo pasado, porque "las chinas tienen la punta de la nariz más pequeñita y para arriba y los ojos los tienen en vertical, son más chatitas. Y todas tienen las piernas tortas".

Será que yo no me fijo tanto como Paco Vázquez, pero a mí todas las momias me empiezan a parecer iguales. Cómo será que cuando esta semana presentaron en el Congreso de México dos cuerpos momificados como supuestos restos de extraterrestres, uno de ellos se me daba un aire a Tamames. "Hasta en eso de llevar momias al Congreso somos unos adelantados en España", pensé.

Luego las momias extraterrestres resultaron ser más falsas que la investidura de Feijóo, pero el daño ya estaba hecho. Vivimos una nueva época dorada del pensamiento mágico, el renacer de la fe como elemento motor en cualquier ámbito, desde lo político a lo social, desde la economía a la meteorología, desde lo deportivo a lo tecnológico. Entre creer en los hechos que ven nuestros ojos y creer en lo que nos dicen que debemos ver, elegimos ver momias.

Un desfile enterito de ellas está pasando cada día a cuenta de la matraca de la amnistía. Se las diferencia de los zombis por el traje de gasa y porque están mejor embalsamadas. No todas tienen las piernas tortas, pero casi todas están en edad de arrastrarlas. Las nuestras tienen respecto a las originales un superpoder: mientras que aquellas no podían hablar, las nuestras no pueden estar calladas. Las otras daban más miedo, pero estas dan unas turras que acojonan.

Las hay de toda procedencia y dinastía, y se manifiestan de las más variadas formas, aunque principalmente en conferencias, artículos de opinión, manifiestos autorreferenciados como de "intelectuales" o de "dirigentes históricos", hilos en redes sociales y entrevistas de radio y televisión. Cada una tiene la nariz o los ojos a su modo, pero la práctica totalidad son cadáveres políticos y periodísticos que el sistema conserva entre diatomeas para sacarlos a pasear a cuenta de cualquier debate. Llevan aparejada, como todas las momias, una terrible maldición: España se rompe.

Los ciudadanos que creen más en los hechos que ven sus ojos saben calcular que según esa maldición España llevaría muchos más años rompiéndose que unida, que sería una especie de ave fénix mitológica que resurge de sus cenizas cada nueve o diez meses, que es, a ojo, el periodo que pasa entre destrucción y destrucción de España. Pero no estamos, ya digo, en tiempos de cálculos y evidencias, sino de crujir de dientes y penitencias.

La gran momia patria está creada, como aquellas dos que se han presentado en el Congreso mexicano, a partir de trozos de huesos humanos y animales unidos por una mezcla de papel y pegamento sintético. En la nuestra hay restos de Felipe González, José María Aznar, Pedro J. Ramírez, Nicolás Redondo, Alfonso Guerra, Aleix Vidal Quadras, algunos fundadores de Ciudadanos de los que ya no recuerdo el nombre, Juan Luis Cebrián, Fernando Savater, Joaquín Leguina y unos cuantos más, y está cubierta con jirones de togas para proteger el embalsamamiento.

Yo no tengo fe en las momias, aunque las esté viendo pasar con estos ojitos que se han de comer los gusanos. Creo más en hechos como unas elecciones en las que los ciudadanos han emitido un mandato, en votos contantes y sonantes, para que nuestra democracia se ponga a andar por el camino señalado, aunque sea con las piernas tortas.

MUNDOS PARALELOS
Nacho Cano (Compositor de la Historia)
@ Si no hubiéramos descubierto América tú no tendrías ese iPhone y la Segunda Guerra Mundial la hubiera ganado Hitler.

(Yo soy más de Android, pero es difícil no estar de acuerdo con el líder de Mecano en que hubiera sido una putada gorda que Hitler ganara la Segunda Guerra Mundial. También es verdad que a cambio nos hubiéramos ahorrado letras de canciones como "no hay marcha en Nueva York y los jamones son de York". Una por otra )

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