Opinión

La transcensura

María de la Cabeza Ruiz Solás. TWITTER
photo_camera María de la Cabeza Ruiz Solás. TWITTER

YO YA LO VENÍA notando desde hace tiempo, pero era una de esas convicciones íntimas que te da cierto apuro desvelar, sobre todo porque tampoco tienes datos fiables que la pueda convertir en certeza. Pero ahí estaba, como un comecome, hasta que esta misma semana María de la Cabeza Ruiz Solás me ha hecho ver que no estoy solo: hay maricones y cosas raras de esas por todos los sitios.

La diputada de Vox ha mostrado en el Congreso su comecome por el "alarmante aumento de casos de homosexualidad y transexualidad" en España en los últimos años. Y lo ha dicho "con datos en la mano", aunque no los ha querido enseñar, sin duda no porque no los haya, sino porque deben de ser tan alarmantes que ha preferido no hacer sangre. Además de datos, María de la Cabeza tiene la explicación: el adoctrinamiento del Gobierno a la población con sus leyes, como la ley trans, una legislación que no busca la protección de una minoría sino convertir a todos los niños en sarasas, transexuales o engendros aún peores, como catedráticos de Historia o notarios. Cualquier cosa antinatural, vamos.

Lo que piensa la Cabeza de María ya pasó más veces antes. Con los planetas extrasolares, sin ir más lejos, otro tema sobre el que los gobiernos socialcomunistabolivarianoetarras no quieren hablar. Hasta hace un par de décadas los planetas extrasolares eran como los transexuales o las lesbianas, algo teórico. Pero fue empezar a mandar telescopios al espacio y ahora hay planetas extrasolares a millones, más que los del Sistema Solar. Por culpa de los telescopios que les han dado visibilidad, lo natural en esta época es ser extrasolar, Júpiter o Neptuno son rarezas, dónde se ha visto.

A mí, una vez confirmada mi convicción previa y sabiendo que tenía razón, el tema me preocupa tirando a poco. Mientras el reglamento que desarrolle la ley no obligue a los cincuentones cuerpoescombro a convertirse en incels, que cada quien sea quien quiera ser.

La ley trans busca convertir a todos los niños en sarasas, transexuales o engendros aún peores, como catedráticos de Historia o notarios. Cualquier cosa antinatural, vamos.

Mi preocupación con la ley trans es otra. El Título IV, para ser preciso, que regula ‘Infracciones y sanciones’. Si buscan por ahí lo escrito al respecto por el abogado y profesor Borja Adsuara lo van a entender mucho mejor, pero por si no encuentran las ganas o los artículos, se lo resumo: habrá un organismo administrativo que se encargue de determinar si hay infracciones y cuál es la gravedad, incluidos presupuestos como "utilizar o emitir expresiones vejatorias contra las personas por razón de su orientación e identidad sexual, expresión de género o características sexuales" u otros, cuando, y esto es lo importante, "no constituya infracción penal".

Me llama la atención que, por un lado, Podemos haga bandera de la derogación de la infame ley mordaza, que ha convertido las sanciones administrativas en un elemento abusivo de represión de las libertades de reunión o de expresión, y, por el otro, reserve para un organismo ministerial la potestad de sancionar aquellas expresiones para las que la Justicia ni siquiera tenga reproche.
Las multas pueden ir, dice el texto de la ley trans, de los 200 a los 150.000 euros según vayan de leves a muy graves. ¿Quién decide su catalogación? El mismo Ministerio de Igualdad, ajeno al control judicial.

Está claro que una ley trans no va a crear personas transgénero, pero llama la atención cómo el poder es capaz de trasformar a supuestos defensores de la libertad en burdos censores.
 

MUNDOS PARALELOS
Siempre se van los mejores
En este país se está siendo muy injusto con don Froilán de Borbón. Aquí solo queremos ver las fiestas en burdeles y las drogas, pero no sabemos mirar más allá. Una de las mayores petroleras de Arabia Saudí, lo acaba de fichar por un sueldo millonario. Volverá para reírse de todos nosotros, y nos estará bien.

Comentarios