Opinión

Cena recalentada

LA SOMBRA DE Manolo Martínez en Lugo es alargada. "La tierra, para quien se la trabaja", animó una vez Francisco Cacharro a quien había sido su azote socialista en la Diputación, siempre dentro de la relatividad con la que Cacharro entendía los conceptos "azote" y "socialista", más como una molestia que como un problema.

Pero con Francisco Cacharro pasaba que todo lo que tenía de tonto le hacía falta, y luego a Manolo Martínez le dio por reunirse con Elena Candia en una gasolinera y aquella paisana de Modoñedo fue la primera, aunque breve, presidenta de la Diputación y a Manolo le dieron la clave de entrada en la cueva y a Candia se le abrieron los cielos de Santiago aunque en Lugo siguiera en el purgatorio. Y de aquellos barros estos lodos.

Ya se sabe que la historia acontece primero como tragedia pero si se repite es como farsa. Y al PSOE y a Lara Méndez, que iba para primera presidenta de la Diputación antes de que se cruzaran a desmano Pilar de Lara y Elena Candia y acabó como primera alcaldesa de Lugo, que tampoco es moco de pavo, parece que se le ha reaparecido el espíritu de Manolo Martínez en forma de teniente de alcalde. A veces la casa del pueblo parece la casa de Tócame Roque.

Seguro que el asunto ha de terminar con bien para todos, entre otras cosas porque Cacharro, de familia de maestros e inspector de Educación, dejó buena escuela para propios y para extraños: tonterías, las justas. A veces nos creemos que la política en Galicia, y Galicia en sí, ha evolucionado mucho en los últimos años, pero la realidad es que las bases siguen siendo las mismas que establecieron aquellos. Hay vertidos imposibles de eliminar porque no contaminan ni nuestras playas ni nuestras tierras, sino nuestras mentes, donde el chapapote y los microplásticos se agarran como percebes a la roca.

Ha acabado bien, decía, pero empezó muy mal. Desde el mismo momento en el que junto a Lara Méndez en la rueda de prensa en la que anunció que dejaba la alcaldía y el Concello no estaba perfectamente identificada la persona elegida para recoger el testigo del proyecto que hace ocho meses los lucenses votaron: "Yo me voy, pero aquí queda Fulanita o Fulanito de Tal que os va hacer una playa fluvial que ni A Lanzada", o lo que sea. Eso sí que es un irse, lo otro es un escaquearse.

Igual soy yo, que aún pillé los últimos coletazos de aquello de la letra con sangre entra, pero no me parecen ni formas ni muestras de haber aprendido nada. Una farsa. La sensación de improvisación y urgencia que se transmite no creo que sea buena ni para Lara Méndez en sus nuevas ambiciones, ni para el proyecto socialista de llegar a la Xunta, ni especialmente (porque lo anterior a mí ni me va ni me viene) para los lucenses. A muchos se nos ha quedado un cuerpo de cena recalentada que va a ser complicado disimular ni con salsa de tabasco.

No es despreciable el riesgo que asume Lara Méndez con su movimiento; o a lo mejor no tanto, depende de lo que haya negociado, ella verá. Pero el trabajo que le queda por delante a su sustituta, una vez esquivada la repetición de la farsa gracias al milagro de las Vías y las Obras, no se lo deseo a mi peor enemigo. A Paula Alvarellos y a su equipo no le llegará con hacer bien su trabajo, tendrá además que convencernos de que los lucenses no somos para su partido segundo plato. 

MUNDOS PARALELOS
SEBAS SENANDE
SEBAS SENANDE
'Candiadata' para todo

"Lugo es lo primero para mí", aseguró Elena Candia el mismo día que se conoció que se iba Lara Méndez. Lo que al parecer quería decir es exactamente lo mismo que Méndez, que Lugo era lo primero para ella justo hasta que Rueda le ofreció otra silla. ¿Una 'candiadata' de paso?

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