Opinión

Al borde de la quiebra

El sistema de pensiones en España es insostenible. Yo lo sé a seguro porque lo llevo escuchando algo así como cuarenta años, que nadie va a cobrar las pensiones, siempre expuesto con seguridad apabullante y profusión de datos económicos por expertos muy sesudos de oficinas y laboratorios de estudios financieros nada sospechosos de estar guiados por intereses ajenos al bien público, como departamentos de grandes bancos, asociaciones empresariales, analistas de seguros y fundaciones de cajas de ahorros.

Muchos de estos departamentos, fundaciones y agentes financieros han demostrado después ser auténticos especialistas en quiebras, en las suyas para ser precisos, por lo que es gente a la que prestar atención. Yo lo sé porque llevo como cuarenta años de barra en barra de bar recibiendo explicaciones al respecto de gente que sí les ha prestado atención. "Da igual cómo te pongas, Miguel, que no te engañen. Mira lo que ha dicho esta semana el informe ese del banco ese, que no cobramos la pensión ni pa’dios. ¿Te vas a comer la tapa o me la papo yo?".

Lo peor, con todo, no es la certeza de la quiebra del sistema de pensiones: lo peor es la inminencia; el desmoronamiento está a punto de producirse en cualquier momento desde hace algo así como cuarenta años. Es algo parecido al CD Lugo, que hay gente que lleva asegurando que va a descender desde la primera temporada que ascendió a Segunda A. Todo apunta a que, por desgracia, este año sí descenderá, y entonces estos pitonisos del teléfono 806 dirán: "Ves, Miguel, ya te lo había dicho yo, si se veía que el club así era insostenible, estaba condenado al descenso. ¿Quieres otra caña?". Pues no, fenómeno, no es que seas un gran analista futbolístico que ha acertado una vez, sino un bocachancla que ha fallado diez y no sería capaz de gestionar un equipo ni en la Liga Fantasy. Y sí, otra caña sí la tomo.

El caso es que el CD Lugo va a descender y las pensiones van a quebrar. Esta misma semana se ha aprobado con una amplísima mayoría en el Congreso la nueva reforma del sistema de pensiones, pactada con la UE y los agentes sociales (salvo con los empresarios, porque ellos tienen grandes departamentos de análisis que aseguran que, esta vez sí, las pensiones van a quebrar). Cómo habrá sido que ni Vox ha encontrado motivo para votar en contra y se ha abstenido.

El PP, sin embargo, ha votado en contra, y su vicesecretario de Economía, Juan Bravo, ya ha anunciado que cuando lleguen al gobierno van a derogar la reforma recién aprobada. Su plan para asegurar que se puedan cobrar las pensiones más allá de pasado mañana, ha detallado Juan Bravo, es "provocar un baby boom". Voy a repetirlo para que no se piense que es una errata: "Provocar un baby boom". No saquemos conclusiones precipitadas, Juan Bravo tiene una explicación: "Si no tenemos más gente trabajando tenemos un enorme problema". Vicesecretario de Economía, insisto.

A falta de leer los análisis y proyecciones que los expertos hagan de este plan, yo no le veo fisuras. Estoy muy a favor. Lo malo es que soy demasiado joven para soñar con cobrar una pensión pero demasiado viejo como para ser productivo en un baby boom. De todos modos, me atendré estrictamente a las obligaciones que se me marquen en la norma que desarrolle el plan, que estoy ansioso por leer porque no se me ocurre el modo de "provocar" algo así. ¿Las aportaciones serán por cuenta de la empresa o del trabajador? ¿Las horas de esfuerzo inseminatorio serán a mayores del horario? ¿La impotencia o la esterilidad se podrán considerar enfermedad laboral? ¿Los hijos producidos serán propiedad de la empresa, del trabajador o del Estado? ¿El sexo fuera del horario planificado cuenta como horas extras?

Chigrero, mejor pon otra caña que a la jubilación no llegamos.

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