Opinión

Besteiro, entrenador del Lugo

HE AMANECIDO expectante. Sin exagerar, pero con picorcillo. He leído que debuta José Ramón Gómez Besteiro como entrenador del CD Lugo, y hay ilusión. Tampoco estoy muy seguro, porque a mí con el CD Lugo y el PSdeG me pasa que en cuanto les quito un momento la vista de encima me mueven los marcos y ya no me aclaro, nos pasamos la vida iniciando nuevas etapas. Es ilusionante, pero bastante confuso.

Que a lo mejor no es culpa suya, no quiero señalar sin fundamento, pero es que me he pasado la semana hablando con seguidores de ambos clubes y ya se me mezcla todo. También hay que decir, en mi descargo, que ni socialistas ni rojiblancos ponen mucho empeño en diferenciarse en sus análisis: la cosa va, según coinciden, de falta de proyecto.

Cuando un club de fútbol o un partido político tienen como única estrategia de futuro durante lustros ir tirando, es muy improbable que el resultado sea otro que llegar al punto en el que ya no tira, que lo mismo puede ser una posición irrelevante en Primera RFEF que nueve diputados que te alcanzan justos para tener grupo propio en un Parlamento.

Otros partidos y otros equipos cuando llevan ese camino suelen probar a cambiar de líder o de entrenador, pero cuando ya llevas tantos cambios como el PSdeG o el CD Lugo la maniobra parece más un recochineo que una solución, es una declaración de impotencia. Los nuevos principios ilusionan si se administran en su justa medida, cuando se convierten en rutina pierden toda su eficacia.

Poco puedo decir sobre el CD Lugo que no dijera su dueño en la inclasificable rueda de prensa que dio esta semana para presentar a su enésimo entrenador. Como sufrido socio solo me queda asentir y desear que esta vez sí, que por fin afloje la tortura a la que nos someten a los aficionados cada jornada en el Anxo Carro. Yo seguiré estando allí, para por si acaso.

Otra historia es lo del PSdeG, que a falta de dueño lo que tiene que decidir es de quién quiere ser, si de Galicia o de Ferraz. Hace unos días me lo resumía un socialista pata negra con una anécdota: a mitad de la campaña se les murió Ventura Pérez Mariño, un histórico, y fue al funeral en Vigo; se reunió, me dijo, el quién es quién de la estructura social, económica e intelectual que construyó el socialismo gallego; "Miguel", me aseguró sin ningún motivo para mentirme porque nunca iba a ser citado, "todos con los que hablé iban a votar al BNG porque ellos tenían un proyecto de Galicia y nosotros no. De hecho, no lo tenemos desde que perdió Touriño, somos una sucursal del PSOE de Madrid".

Quizás tampoco hubiera dado mayor relevancia a la anécdota si otras conversaciones posteriores y los propios resultados electorales no la hubieran confirmado casi punto por punto. En otra coincidencia relativamente sorprendente para mí, casi ninguno de esos socialistas con los que hablé en la confianza del anonimato consideraban que el problema fundamental fuera el cabeza de lista ni que la solución pasase por su relevo. Todo lo contrario.

No tengo ni la más ligera idea de cómo pintará el futuro, los socialistas gallegos han dado muestras más que suficientes en los últimos 15 años de que se bastan por sí mismos para encontrar el camino al precipicio. Pero ya que parece que carecen de perspectiva sobre sí mismos, harían bien en fijarse en otros que cada vez que han estado al borde del abismo han dado un paso adelante, como el CD Lugo.

MUNDOS PARALELOS
Arco da vella, Belesar
Ustedes no lo saben, pero los fotógrafos (ahora los llamamos redactores gráficos) son gente rara. Es por la mirada, claro, pero también por el momento. Por eso yo no, ni ustedes tampoco, pero mi compañero Sebas Senande, que pasaba por allí, sí. Luego hay que aguantarlo, pero bendita mirada.

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