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Los padres miserables

Convalezco aún de la indignación y la sorpresa que me causó la noticia que llegaba desde Zaragoza: unos padres habían devuelto a su hija adoptada en india al descubrir que la menor tenía 13 años y no los 7 que les habían dicho. la pequeña no era tan pequeña, y ya no les servía. esos dos personajes trataron a una niña venida del otro lado del mundo como yo a unas tazas que compré en el Corte inglés y llegaron rotas: exigiendo que me las recogieran, se las llevasen y me devolviesen el dinero.

Pido al destino que jamás se les dé la oportunidad de ser padres, y que esa chiquilla a la que han roto el corazón aparezca durante años en sus pesadillas
 

Ahora mismo la pequeña está en un centro de menores, esperando que alguien decida sobre su futuro (puede ser adoptada por otra persona o volver a su país), imagino que reflexionando sobre en qué manos estuvo a punto de caer: la devolvieron por mayor pero podrían haberla devuelto por fea, por antipática o por torpe en los estudios. H

ay personas que adoptan niños no para dar amor, sino para tener una experiencia como la de hacer paracaidismo o cenar en el Can roca. Si luego la cosa no es como habían imaginado, empaquetan al crío y piden que lo recojan.

Me pregunto si esos seres —hombres y mujeres supuestamente sanos mentalmente— sienten algún tipo de remordimiento después de deshacerse del hijo incómodo. Si dedican un segundo a pensar en el trauma irreparable que pueden haber causado a un menor convertido de pronto en mercancía defectuosa, en objeto indeseable que hay que llevar cuanto antes al punto limpio. Y también quisiera saber si un niño puede recuperarse de ese rechazo, de ese golpe bajo, de esa falta evidente de humanidad, de respeto a la infancia y aún a la condición humana. No sé qué será de esa niña india a la que dos canallas trataron como un despojo. espero que encuentre en otra familia el amor y el cuidado que merecen todos los niños.

En cuanto a la pareja de miserables, pido al destino que jamás se les dé la oportunidad de ser padres, y que esa chiquilla a la que han roto el corazón aparezca durante años en sus sueños y en sus pesadillas. 

Los padres miserables
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