Opinión

¿Solo baloncesto?

El Pazo, el día del alivio. SEBAS SENANDE
photo_camera El Pazo, el día del alivio. SEBAS SENANDE

Hay gente, aunque cueste creerlo, que no tiene ni idea de lo que hace o deja de hacer el Breogán. Sucede incluso entre aficionados al deporte que cada fin de semana se conforman con mirar el resultado, la clasificación y, con ello, hacerse una idea de cómo marcha la vida por esta zona del mapa. 

Hay gente que hoy se enterará de que el Breogán seguirá en la ACB la próxima temporada y pensará, ¡pobres ingenuos!, que la permanencia llega después de una temporada plena de sufrimientos. ¿Sufrimientos? No me hagas reír. Sufrir está al alcance de cualquiera. 

Hay gente que no tiene ni idea de que el base titular del equipo, la piedra sobre la que edificar esta iglesia, dejó el baloncesto justo antes de empezar la temporada, hace aproximadamente una eternidad. Nadie sospechaba que aquella iba a ser el primer infortunio de una lista que provocó que a la hora de recordar esta temporada haya que escribir con renglones torcidos.

Hay gente que no sabe que los reveses han sido tantos que da hasta pereza echar la vista atrás. Mejor dicho, más que pereza da miedo ante la posibilidad de revivir de nuevo aquellos episodios. Porque admitámoslo, hubo ocasiones en que ondear la bandera de la esperanza era casi una cosa de locos; momentos en que el destino parecía estar pasándoselo a lo grande a costa del breoganismo, como si tuviese alguna cuenta pendiente del pasado. 

Hay gente que hoy verá las imágenes del Pazo derramando azul celeste por los cuatro costados y pensará que por aquí todo es alegría. Que como en tantas ocasiones, la película termina con un beso entre los protagonistas. No son capaces de imaginar lo que se ha sufrido bajo ese techo, la rabia, las lágrimas, las súplicas... el horror, que resumiría el Coronel Kurtz. 

Hay gente que pensará que perder un partido en la última jugada es una cosa del azar. O dos, o tres... ¿Cómo explicarle lo que se siente cuando una tarde en Granada cabe la opción de que suceda una vez más; que después de un tiempo muerto, con todos los fantasmas rondando la cabeza, un jugador que no viste de celeste va a tener la opción de clavarte una flecha en el pecho? ¿Cómo hacer entender que durante ese segundo que la pelota va por el aire da tiempo a imaginar las más terribles pesadillas?

Hay gente que piensa que todo esto son cosas del baloncesto, que el deporte es así, que unas veces se gana y otras se pierde y demás tonterías al respecto que no sirven más que pare rellenar ruedas de prensa, periódicos y programas de radio. ¿Solo baloncesto? ¿Lo de ayer en el Pazo fue solo baloncesto? ¿Lo vivido por este equipo a lo largo de esta temporada ha sido solo baloncesto? ¿Qué ha sido entonces lo del resto? 

Hay gente que no tiene ni idea de lo que hace o deja de hacer el Breogán. Ellos se lo pierden.

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