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Un plan para entrar en la historia

Partido Playoff 3. Coviran Granada - Rio Breogan. Foto: Fundación CB Granada / Fermín Rodríguez
Érik Quintela se abraza con Soluade. FERMÍN RODRÍGUEZ (FUNDACIÓN CB GRANADA)

Así que todo formaba parte de un plan, ¿no?. Un año entero nos tuvieron con el alma en vilo, disfrutando alegrías y sufriendo derrotas, y resulta que todo era una farsa porque el final ya estaba planeado. Estos tíos no querían ascender, lo que querían era entrar en la historia con un partido del que se seguirá hablando en Lugo con el paso de los años.

Porque las ciudades tienen historias que se cuentan en los bares, que los padres narran a sus hijos y que los hijos sueñan con vivir. Y la de ayer en Granada es una de esas. ¡Qué cabritos!... por eso esperaron hasta el último partido, a jugar al borde del precipicio y sin red, para demostrar que son el mejor equipo de la LEB.

Tan bien les salió el plan que hasta nos habíamos creído que la derrota ayer era una opción posible. Lo del primer partido de la final les quedó que ni pintado. ¡Cómo no nos dimos cuenta! La verdad es que no nos queda otra opción que aplaudir. Lo han conseguido. 

Ahora, una vez terminada la película, lo voy entendiendo todo. Y cada vez me gusta más. Lo de la afición es magistral. Algún día tiene que conocerse el nombre del guionista de todo esto. El partido no podía ser más lejos y tampoco podía ser más difícil conseguir una entrada, pero estos tíos sabían que no estarían solos. Quisieron regalarle a unos cuantos valientes el viaje de sus vidas. Esos sí que van a tener historias que contar. Fueron unos cien, pero me atrevo a decir que con esto va a pasar como con el concierto que los Rolling Stones dieron en Madrid en 1982 en medio de una impresionante tormenta. ¿Conocen la historia? Dicen que aquello fue tan glorioso que, con el paso de los años, hablaras con quien hablaras en la capital de España aseguraba que había estado allí. 

Las historias de ese viaje; las de los bares, las de los padres y las de los hijos, se irán entrelazando con el paso del tiempo hasta que incluso los que vimos el partido por la televisión dudemos de si aquel 20 de junio de 2021 estuvimos en Granada. Serán historias de largos viajes contrarreloj de una esquina a otra de España, de un día caluroso mientras en Lugo no paraba de llover, de un partido que comenzó con una serie de triples y mates pintados de celeste que no dejaban lugar a la duda... todo formaba parte de un plan.

¿Cómo? ¿Que aún lo dudan? Y qué me dicen entonces del final. De la escena justo antes de que saliesen los títulos de crédito que decían que el Breogán ya era equipo de la ACB. ¿La recuerdan? Jugadores y técnicos borrachos de alegría delante de un cartel que ponía ‘campeones’ y el capitán que cede el honor de levantar la Copa a dos chavales de Lugo, que además fueron los mejores en los dos últimos partidos del año, los que valen un ascenso.

¿Qué? ¿A que ya están conmigo? Ríndanse, hagan como yo y aplaudan a este equipo. Han sido un poco maquiavélicos, vale, y han jugado un poco con el corazón del breoganismo, pero al fin y al cabo solo querían entrar en la historia, que se hable de ellos en los bares, que los padres les cuenten a sus hijos que una vez, en Granada, vivieron un partido de baloncesto en el que los protagonistas tenían un plan. Y que les salió perfecto, tanto que allí había tanta gente como en el concierto que los Stones dieron en Madrid en 1982.

Un plan para entrar en la historia
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