Opinión

La novela del Angliru

Kuss, tras Roglic y Vingegaard, en las cuestas del Angliru. LUIS GÓMEZ
photo_camera Kuss, tras Roglic y Vingegaard, en las cuestas del Angliru. LUIS GÓMEZ
Los últimos kilómetros del Angliru son tan duros que, mientras se pedalea, da tiempo a escribir una novela; una con buenos y malos, con traiciones, con venganzas... y hasta con final feliz. Allí llegó un miércoles de septiembre Sepp Kuss convertido en líder de la Vuelta a España, con su eterna sonrisa, con las piernas duras como piedras después de miles de kilómetros tirando para que sus compañeros de equipo abran botellas de champán en el podio. «Somos amigos», dice. Pero sus amigos no lo esperan en las cuestas del Angliru. La única oportunidad para ganar una carrera de las grandes se esfuma. Está solo. Lo que él nunca haría, lo que él no concibe, está pasando. Las pendientes son brutales, cada pedalada es un reto. Vingegaard y Roglic abren hueco, el amarillo de los maillots del Jumbo apenas se ve ya entre la niebla, parece que vistieran de gris, como el futuro que le amenaza. Al final la chica se la va a llevar el de siempre. Pero en las novelas siempre hay hueco para un héroe inesperado. Cuando todo parece perdido, desde el mundo de los perdedores surge Mikel Landa, el ciclista del que brota literatura sin él desearlo. Él solo corre, él lo que quiere ganar, aunque rara vez lo consigue. Kuss se pone a su rueda y en las últimas páginas, las que se leen con angustia para descubrir cómo acaba todo, se acerca lo suficiente a Vingegaard y Roglic como para conservar el liderato.
El champán fue el domingo para Kuss y sus amigos le acompañaron en el podio. Es la foto de la Vuelta a España 2023, pero la novela ya se había escrito un miércoles de septiembre en las paredes del Angliru.

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