Opinión

Solo uniformes

Verdad que el hábito no hace al monje, pero a veces nos fascinan las apariencias, que en la mayoría de los casos son falsas sensaciones. El esperado y renqueante trueque del servicio de limpieza en Lugo empezó precisamente por el canje de uniforme de los operarios, un trazo con síntoma de mudanza, entre otros detalles menores e intrascendentes. Lo grueso, si llega, está por venir, y la impresión es que el traspaso se intuye excesivamente lento, nada acorde con las necesidades de higiene que apremian, desde el cambio de contenedores a un lavatorio generalizado. Urbaser, quizá presintiendo que no iba a renovar, asumió sin entusiasmo cinco años de provisionalidad, respaldados por un gobierno municipal inoperativo a la hora de corregir el mugriento desaliño, con despojos apilados en torno a los contenedores, maleza sin desbrozar, que en algunos casos se apoderó de las aceras y otras roñas añadidas. Aterriza EcoLugo con el doble de gasto, y mucho habrá de esforzarse para acrisolar la ciudad en el estado de revista que satisfaga los deseos de los ciudadanos que pagaron por un servicio como si funcionase debidamente; un denuedo que garantice un trabajo sostenido para olvidar el pasado, suprimiendo vicios arraigados e inasumibles costumbres anacrónicas. Son muchas.

Comentarios