Opinión

Rescates de pago

METIDOS EN EL otoño y con el invierno a tiro de piedra, es cuando más se intensifican los desafíos de senderistas/excursionistas o montañeros negligentes, retando el riesgo y la aventura en parajes donde se patea el peligro, con bravatas que no siempre acaban bien. Otros se resuelven con exhaustivos y costosos esfuerzos, gracias a los equipos de rescate, casi siempre de la Guardia Civil, cuyos agentes han de exponer su vida para corregir temeridades de quienes solo piensan en satisfacer su frenesí, alentado por un irreflexivo e irresponsable proceder. El caso es que cada vez más son las comunidades autónomas que pasan factura a los auxiliados por los costes de la intervención, sobre todo los que se derivan del helicóptero, siempre que la maniobra de socorro sea consecuencia de una audacia por parte de los asistidos; no si se trata, como es lógico, de un accidente sin connotaciones de procacidad. Al fin y al cabo se espolea un dispendio de dinero público, que el contribuyente no ha de asumir por ser consecuencia de una acción irresponsable, que bien pudo haberse evitado de haberse sopesado posibles derivaciones. Pasar por caja es la mejor manera de insuflar sensatez.

Comentarios