Opinión

Por la jeta

El reportaje que Arsenio Coto publicó el lunes en este periódico, referido a inquilinos morosos ‘profesionales’, los que usurpan inmuebles sin soltar un céntimo, por la jeta, es un problema enquistado que nadie se ocupa de resolver, lo cual blinda y dispara los atropellos. Contaba Arsenio que un casero, de Lugo, lleva un año esperando a que el juzgado desaloje a la pareja a la que alquiló un céntrico piso recién reformado y con mobiliario a estrenar, tras presentarle documentos falsos de pago, sin que le pagasen un solo euro de lo concertado, adeudando por ello 12.500 euros. Bien es verdad que tales okupas, con antecedentes por afrentas parecidas con otros arrendadores (por eso son ‘profesionales’ de la estafa), utilizaron triquiñuelas tendentes a afianzarse en la posesión, pero lo más inquietante es que el juzgado donde se interpuso la demanda por usurpación, reclamando una medida cautelar de desalojo, en vista de las falsedades, no fue capaz, por lo que sea, de solventar el conflicto como era de esperar, pese a que se celebró juicio con incomparecencia de los denunciados, por lo que se les declaró en rebeldía procesal, obligándoseles a devolver el piso a su dueño. No surtió efecto y se postergó el desalojo hasta septiembre. ¿Cómo pueden pisotearse derechos al amparo de la legalidad?

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