Opinión

Excusa burlesca

Es una práctica jurídica corriente pergeñar condenas por conformidad entre las partes, sin necesidad de que se celebre vista oral, concluyendo así el proceso instruido contra el inculpado, pero en algunos casos con recochineo, como el que rodea ahora la sorprendente resolución que conjura el ingreso en prisión de dos policías locales de Estepona, acusados de abusar sexualmente de una joven de 18 años, con la condición, a cambio, de someterse a un programa de educación sexual e indemnizar a la víctima con 80.000 euros, tras la aquiscencia entre Fiscalía y acusación particular. Eso sí, con el voto de rechazo por parte del presidente de la Audiencia, por la “acusada peligrosidad criminal de los autores”. La gravedad de lo instruido se refleja en la petición inicial de 30 años de cárcel para los acusados, y la pérdida de empleo por parte de ambos imputados. Al final se les despachó con dos años de prisión, suplida finalmente por el chocante curso de educación sexual, generando las justificadas protestas, por cuanto la asistencia a lecciones correctoras huele más a amaño burlesco que a sanción, como si dos agentes policiales se enmendasen con asignaturas de buena conducta, la que se le pide a toda persona de bien, y siendo en este caso garantes de la ley y del orden, obligados a dar ejemplo. 

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