Opinión

Automatismos

ES CUESTIÓN de tiempo, pero no debe de faltar tanto para que la mano de obra sea absorbida definitivamente por los automatismos. En realidad ya estamos saturados, unas veces con el pretexto de hacernos la vida más fácil o cómoda, consiguiendo en muchos de los casos todo lo contrario, complicándola, y otras para prescindir sin tapujo de la contribución humana, por ser más barato. Por ejemplo, la Seguridad Social, que va perdiendo personal paulatinamente, en vez de recurrir a convocatorias para suplir al funcionariado que se jubila, en la medida precisa, opta por la automatización del servicio, que es como para sobrecogerse. Matizan, eso sí, que para casos urgentes (¿cómo se mide la urgencia?) o mayores con más dificultades con la tecnología, la atención seguirá siendo presencial, lo cual no tranquiliza nada, porque acabarán pasando el rodillo, como con las citas previas, iniciadas como recurso de seguridad durante la pandemia, y ahí continúan atornilladas con cada vez mayores inconvenientes, torpedeando la atención burocrática. No se acaba de asumir que la informática es un recurso vedado para muchas personas, no solo mayores, y tratar de imponerla como solución, más que remedio es un abuso que para no pocos usuarios es una tortura.

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