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Asorey, el santo y la santa

Como sabemos, la escultura titulada ‘Santa’ de Francisco Asorey está en Galicia, es una de las piezas que integran la exposición Galicia, un relato no mundo.

En algún sitio leí que con ‘Santa’ «Asorey representó a la mujer gallega rompiendo los códigos estéticos vigentes hace un siglo», pero probablemente hizo mucho más. ¿No se valió precisamente de códigos estéticos y artísticos vigentes para construir una pieza transgresora?

asorey-san-francisco-1926Para elaborar esta obra Asorey se sirvió del arte figurativo, necesario para representar de manera reconocible y real a la mujer; eligió además el género del desnudo, un clásico de las bellas artes, y le dio forma con la técnica de la talla en madera policromada, la desarrollada durante siglos por escultores e imagineros en las imágenes religiosas. Se movió en los territorios del arte oficial, a partir de propuestas tradicionales y utilizando recursos artísticos y técnicos convencionales de la época.

Asorey solía trabajar con modelos del natural que posaban para él en su taller. En ‘Santa’ precisaba representar a una mujer de físico rotundo, una mujer joven, mujer madre, mujer trabajadora, una mujer de presencia contundente. Sin duda eligió bien a su modelo. En la escultura se aprecian las manos grandes, rudas, con los dedos hinchados, diría incluso que con sabañones, resultado de las duras tareas en el campo, a la intemperie. También se advierte el vientre redondeado y ligeramente abultado, probable memoria de embarazos. El escultor sabe bien los valores que quiere destacar y la carga simbólica que quiere darle. Además se preocupa mucho por evidenciar que se trata de una joven gallega. Para ello repite algunos rasgos comunes en sus obras: rostro ovalado, pómulos marcados, ojos muy claros, cabello cobrizo… Para reafirmar el origen gallego de la mujer le coloca un pañuelo estampado en la cabeza y unos pendientes propios de la indumentaria y la orfebrería tradicionales de Galicia y consigue que ambos elementos choquen y contrasten con el cuerpo desnudo.

En ‘Santa’ Asorey precisaba representar a una mujer de físico rotundo, una mujer joven, mujer madre, mujer trabajadora, una mujer de presencia contundente

Lo que Asorey no pudo evitar fue tener un cierto pudor que le llevó a situar estratégicamente, forzadamente, el extremo de la soga cruzando justo delante del pubis de la mujer de tal manera que, con sutileza, impide la total desnudez de la figura.

En 1926 Asorey envió su escultura ‘Santa’ a la Exposición Nacional de Bellas Artes. Pero no la envió sola. Iba acompañada de su ‘San Francisco’. Dicen que Santa causó «estupor» en la exposición. No es extraño. Tenía todo a favor para que así fuera. ‘San Francisco’, sin embargo, era más asequible y pasó los filtros. Pero el contraste entre el santo y la santa fue brutal. Ni siquiera fueron capaces de exhibir las dos piezas juntas.

‘Santa’ y ‘San Francisco’ tienen mucho en común, no solo la madera de castaño de que están hechas: comparten una composición similar, mantienen las mismas proporciones, están elaboradas con la técnica escultórica de la talla en madera policromada...

‘San Francisco’ es en apariencia más convencional, pero no tanto. Representa al santo según la iconografía cristiana: viste el hábito de la orden franciscana, lleva un cordón con tres nudos, muestra estigmas en manos y pies, se acompaña del lobo... Pero Asorey necesitaba ir un poco más allá al interpretar al personaje. Intencionadamente, pienso yo, esta escultura incide en la semejanza entre San Francisco y Cristo. Acaso, ¿no parece un Cristo vestido de franciscano? Asorey nos presenta al San Francisco ‘alter Christus’, de apariencia joven, torso desnudo, cabellos largos y pose con los brazos abiertos. No contento aún, su inquietud creativa le lleva a modificar la indumentaria y para el faldón del hábito representa un tejido que parece construido con retales de diversas telas de colores, de diseño patchwork. ¡Quién le diría que eso llegaría a ser moda!

‘San Francisco’ es en apariencia más convencional, pero no tanto. Representa al santo según la iconografía cristiana:

Para el posado de San Francisco el escultor también eligió a un modelo joven. Asorey recupera así la representación del santo que fue habitual hasta el siglo XVI, ya que en los siglos posteriores aparece como un hombre mayor de aspecto desmejorado.

Santa sostiene a sus espaldas el yugo, San Francisco al lobo. Yugo y lobo parecen formar parte de los personajes, como si siempre hubieran estado ahí, como extensiones de sí mismos. Ni santo ni santa demuestran tener carga alguna. Las dos esculturas transmiten serenidad.

ASOREYAsorey apostó fuerte enviando ‘Santa’ a la Exposición Nacional del 26. Con ‘San Francisc’o y el lobo demostraba sobradamente su oficio de escultor. Con ‘Santa’ quiso ir más allá, aunque intuía que sería rechazada, repudiada, diría yo, como así fue. Las críticas publicadas en revistas de la época, salvo alguna valiente excepción, hablaron por sí solas. No fueron capaces de valorar la obra porque se quedaron en lo superficial, en la piel, y nunca mejor dicho.

Antonio Méndez Casal, el reconocido crítico de arte nacido en Monforte de Lemos en 1883, publicó la crónica de la exposición del 26 en la revista Blanco y Negro del 16 de mayo de ese año. En ella, al referirse a Santa, no pudo evitar escribir «la impresión primera es repelente». Tiempo después, Valle Inclán la calificaría como «grotesca» (Revista de Arte Gallego. 1930).

Ni la crítica ni el público estaban preparados para la evidencia de la carne. Porque otra cosa hubiera sido que Asorey ejecutase ‘Santa’ en otros materiales y con otra técnica. Una talla en piedra, por ejemplo. Incluso una talla en madera pero sin policromar. Así quizás tendría un pase. Pero lo que hizo Asorey fue adelantarse a su tiempo. Se alejó de los desnudos amables, idealizados, decorativos y realizó una obra realista, anacrónica y con un importante contenido simbólico. Santa es una mujer real, hiperreal, sin photoshop.

Lo que hizo Asorey fue adelantarse a su tiempo: se alejó de los desnudos amables, idealizados y decorativos

En la exposición ocurrió lo que se veía venir. El santo fue premiado, elogiado y acogido por el arte oficial. ‘Santa’ fue rechazada, despreciada y devuelta al taller de Asorey, donde permaneció varios años hasta que en 1951 la Casa de Galicia de Montevideo la acogió y reconoció como una auténtica joya del arte.

Asorey, como tantos otros artistas de entonces, estuvo muy condicionado por el gran peso del arte oficial. ‘Santa’, de alguna manera, es la obra de un artista  conceptual que se sirvió de la figuración tradicional, o costumbrista, e incluso se recreó en la técnica que dominaba para conseguir transmitir una idea y elaborar una figura icónica.

Parece ser que el escultor tenía intención de marchar a París, donde el arte estaba vivo, no aletargado, donde las vanguardias ebullían, donde sabía que sus inquietudes artísticas podían tener otras posibilidades, un lugar donde valorasen mejor su obra. Pero permaneció en Galicia.

‘San Francisco’ se conserva y puede contemplarse en el Museo Provincial de Lugo, aunque pertenece a las colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Lástima que ‘Santa’ solo esté de paso por Santiago de Compostela.

Asorey, el santo y la santa
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