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Querer incondicionalmente

El amor y la amistad comparten etimología. Se construyen con los mismos materiales: compartir, afectividad o lealtad. Estas experiencias vitales son el contenido de dos recientes publicaciones. Correspondencia 1946-1959 (Alfabeto, 2019), con las cartas que se cruzaron Albert Camus y el poeta René Char. Está ahí el testimonio de la amistad, que nace de la afinidad estética y política y se transforma en auténtica fraternidad en el disfrute de la belleza, la vida y la libertad. Y Correspondance 1944-1959 (Gallimard, 2017) recoge la amplísima comunicación epistolar entre Camus y María Casares. No dejaron de escribirse desde la noche del Desembarco (1944), en que se convirtieron en amantes, con un paréntesis por la llegada a París de la mujer de Camus hasta un reencuentro (1948) en el boulevard Saint Germain, para no dejarse hasta la muerte del escritor. 

Marc Bassets escribió, con un titular que sintetiza los lazos que unía a Camus y a Char —"Querido Albert… con cariño, René"— que las cartas con Casares "es una gran novela de amor" y el epistolario con René Char es un tratado de la amistad. Eso y más. No son piezas para especialistas o para fans de Camus, como dice Bassets. Son dos libros con plenitud de experiencias humanas. 

Las cartas entre Camus y María Casares, sin traducción todavía, suman en la edición de Gallimard casi 1.300 páginas. "Muestran el carácter de evidencia irresistible del amor", el trabajo en común, el deseo, la solidaridad. Catherine Camus, hija del matrimonio con Francine, le da las "gracias a los dos", en una breve introducción: a Casares y a Camus, "simplemente porque han existido". Si uno, el escritor y pensador, dice que "lo cierto es que hay que encontrar el amor antes que la moral" —no parece diferente del "ama y haz lo que quieras", de San Agustín—, la actriz declara que "cuando uno ha amado a alguien, se ama siempre". Si uno escribe que "siempre he procurado evitar la soledad" y "siempre quise vivir en compañía", la otra afirma, tras la trágica muerte de Camus, que "cuando una vez no se ha estado solo, no se estará jamás". Nada más se puede decir. 

Correspondencia 1946-1959 es un expresión de la realidad profunda de la amistad entre dos hombres. Dos personas que practican el ejercicio de la libertad frente a todo totalitarismo, fascista o estalinista. Libres frente a la cobardía o a la falsa moral que tapaba o justificaba las prácticas del comunismo. 

"Estoy cansado, lo reconozco, pero no lo bastante para dejar de querer a quienes quiero incondicionalmente", escribe Camus a su amigo el poeta René Char. Los compromisos que siguieron a la concesión del Nobel hicieron menos frecuente la correspondencia y más difíciles los encuentros entre estos dos hombres , que se querían y que expresan de forma reiterada la necesidad de verse, de saberse físicamente próximos. Cuando Camus publica El hombre rebelde, René Char sale en su defensa, tras los ataques que inspira e impulsa Sartre. Char y Camus eran dos rebeldes, dos seres libres, frente al reparto de papeles, que realizan las tribus o ejecutan los pastores-guía. Hay que marchar con el rebaño para no ser descalificado y descatalogado.

Querer incondicionalmente
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