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Perniciosa 'pailarocada'

DESCENTRALIZAR  Madrid es "destruir España", sostiene Isabel Ayuso. Lo dice la mujer más elegante en las celebraciones del 12 de octubre. Así la presentaron en la crónica política, equiparada a la de sociedad y chismorreo, en los devaneos de varios medios digitales el mismo día. Según ella es "muy pernicioso , peligroso e insensato", textual, descentralizar de Madrid organismos estatales. Esto no es ya nacionalismo madrileño, provincianismo o localismo de chotis, es una ‘pailarocada’*, una provocación y una expresión nítida de los riesgos que suponen mentes simples al frente de las instituciones y en los liderazgos políticos. Lo sorprendente es que la jalean medios y tertulianos capitalinos en esa reacción frente a un anuncio mínimo de instalar en otras comunidades organismos de la administración del Estado. No es la primera vez que se presenta un anuncio así y se queda todo en nada. En el Estado de las autonomías el centralismo continúa como imposición y la identificación de unidad con la presencia de la administración central está interiorizada y consentida.

¿Quién representa al Estado, el delegado del Gobierno de turno o el presidente de la comunidad autónoma? ¿Qué significan los largos y anchos brazos de la administración central, además de arma partidista, por todo el territorio en una España autonómica? Permanencia del centralismo. No digo nada que alguien tan poco sospechoso como Fraga no propusiese: la administración única. Sería ahorro y sería buscar la eficiencia en la gestión hacia los ciudadanos. Ni le escucharon. Zapatero anunció descentralización de organismos. ¿Cómo iba a instalarse el Senado en Barcelona o el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias en Lugo? Otra cosa es que se construyan edificios por provincias. ¿Quién siembra la madrileñofobia, el separatismo y el entiespañolismo dentro del territorio de España? Cuestionar el centralismo no es "odiar Madrid", como demagógicamente dice la señora Ayuso. Más bien es ser coherente con un Estado constitucionalmente autonómico. La presidenta de la Comunidad de Madrid conocerá, al menos debería sonarle, que en Alemania ciudades como Karlsruhe, Múnich o Fráncfort son sede de organismos federales, alguno como el Tribunal Constitucional o el Banco Central.

Cuando reducen España a una idea política de Madrid, cuando identifican España con la organización centralista, le hacen un mal servicio a la unidad, al sentido de pertenencia. La historia del centralismo es un fracaso en cohesión. Es imposición. Lo grave es que esa concepción —ese pensamiento-ideología— es compartida ampliamente.

Si en el PP de Ayuso y Casado no encuentran otra línea de oposición a Pedro Sánchez que la de ver el fin de España en una mínima descentralización —"descapitalización", dicen ellos— de organismos del Estado, poca o ninguna confianza hay en un futuro de alternancia en el poder.

*Pailán, pailaroco lo traduce el diccionario de la RAG al castellano como patán. Diría, y que me perdonen académicos y lingüistas, que hay matices de comicidad entre pailaroco y patán. El pensamiento político de Ayuso es una pailarocada, palabra que no recoge el diccionario pero que entre los galegofantes de mi aldea la entendemos como acción o expresión propia de un pailaroco, que viene a ser la versión ridícula, absurda o irracional del pailán.

Perniciosa 'pailarocada'
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