Opinión

Monjitas y álbum de fotos

A TEZANOS no hay que pedirle la dimisión. Con el mismo grado de respeto que él muestra hacia los gallegos, hay que plantearle a quien corresponda que lo sometan a una revisión de su estado general. La Galicia que ve Tezanos es la del primer Valle Inclán, la de los relatos "extraviados" que recoge el Jardín peregrino. Por ahí anda Tezanos. Es de la quinta de Trump, al que hace joven el anciano que pretende seguir en la Casa Blanca. El republicano Trump cumple en junio 78 años y en agosto lo hará, Dios mediante, el señor Tezanos. No seré yo quien diga que es mayor pero ya que de monjitas hablamos, no estará de más recordar que a los obispos diocesanos se le pide que presenten su renuncia al Papa al cumplir los 75.

Las profesorales explicaciones de Tezanos sobre el resultado de las elecciones gallegas dejan en pelota picada a los ministros que generosamente se implicaron con el candidato socialista. Figurantes en la corte de los milagros. El doctoral esclarecimiento sobre el voto de los gallegos es pura deconstrucción sociopolítica. Olvida que la campaña se edificó sobre un álbum de fotos. En Galicia influye más la estampita de una monja que el milagro del Ave con el ministro Puente, el candidato Besteiro y el alcalde Caballero en la estación de Vigo. Hubo hasta beso al santo. No sé si mostraba agradecimiento o el candidato lo hizo para interceder. La procesión la encabezaba el siempre comedido Óscar Puente. Curros saludó a la locomotora, y era de vapor, como el Cristo de los tiempos modernos. No hay poeta para cantar a la que ha de llegar, si llega.

No había nada que agradecer en la estación de Vigo y en cuestión de intermediación en materia ferroviaria, como en casi todas las que dependen del Gobierno central de turno, en Galicia es oportuno el escepticismo. Permítasenos al menos no tomarlos en serio ya que no nos indignamos y cabreamos como correspondería.

El director del CIS, profesor Félix Tezanos, escupió alto. Según su tesis, además de sanitarios agradecidos y mariscadoras agraciadas con la lotería de la Xunta, para ganar las elecciones en Galicia vale más una monjita que todas las razones y promesas, no diré la palabra, de Pedro Sánchez y Rodríguez Zapatero, este ya recibe homenajes, juntos.

Gómez Besteiro sostiene todavía que fue un acierto su campaña: el álbum de fotos con ministros y asimilados. Unas imágenes que se tomaron sobre las moquetas madrileñas como quien colecciona selfis con famosos. Los ministros ya no imponen respeto desde que hablan como arrieros en la taberna.

La España y la Galicia que transmiten esos mensajes gráficos parecerían, sí, de los tiempos de Pepe Benito, el cacique de Lugo. Un presidente de la Xunta, por la dignidad de lo que representa –la "suprema representación" del Estado en el país– se gana el derecho a ser oído por los ministros en el ejercicio del poder en Galicia, en el compromiso con sus electores.

Solo el candidato Besteiro sabrá dónde estuvo el acierto de su estrategia si, según el experto Tezanos, unas monjitas inclinaron las urnas hacia el PP de Rueda, por encima de Zapatero, Sánchez y la infinita corte ministerial.

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