Opinión

Atascada en la caja lenta

Soy de las que siempre se impacientan en la caja del supermercado. Instintivamente busco la que me parece que va a ir más rápida, pero siempre pasa algo que acaba provocando un atasco que me acelera las pulsaciones. Alguien se ha olvidado de pesar la fruta, se acaba el cambio y hay que esperar, el que está delante no encuentra la cartera... y se van los minutos y yo me pongo a bufar (aunque sea para dentro) como si no hubiera mayor pérdida de tiempo en el mundo.

Creo que toda la vida he pensado que ese apremio en la caja era algo común, porque veo gestos de impaciencia en la mayoría de personas con las que comparto cola. Por eso, la primera vez que vi una de esas cajas automatizadas, de autoservicio, a la que sin duda iba la gente que llevaba prisa, pensé que ese sistema acabaría imponiéndose.

Han pasado años de aquello y no me consta que ese sistema de autogestión del pago en el super haya acabado llegando, al menos a Lugo. Quizás ha influido el hecho de que lo que gana espacio es la compra online y ya no hay que pensar en los que hacen la compra a la carrera. 

De hecho, parece que en los supermercados la tendencia ahora es justo la contraria. Leo que en Holanda hay una cadena de supermercados a la que le ha ido de fábula creando un sistema de cajas lentas. El negocio funciona, así que va a abrir muchas más.

Han descubierto que a la gente, supongo que sobre todo a los mayores, le gusta que le hagan caso, así que la función de quien se ocupa de cobrar es dar cancha al cliente, escucharle. A lo mejor esa persona que atiende la caja es la única con la que un cliente puede hablar en todo el día.

La decisión de la cadena holandesa está teniendo un enorme eco y en un mundo en el que los servicios presenciales están desapareciendo tiene lógica el éxito. Eso sí, en Lugo no tienen que inventarlo. Ya existe. Se lo digo yo, que siempre me atasco en una caja lenta.

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