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Porfiar

HOY VOY a escribir sobre el acuerdo del Parlamento catalán del pasado miércoles, pero a los posibles interesados les anuncio que el próximo sábado haré mi reflexión acerca de los candidatos a la presidencia del Partido Popular. Adelanto, no obstante, que Pablo Casado parece que no tiene ningún problema con la historia de la formación a la que ha mostrado su respeto, a la de anteayer claro, no la corrupción de ayer. Y Soraya lo que trasmite es que lo bueno es lo que ella ha protagonizado junto a Mariano. Dos mundos políticamente hablando..., lo dejo ahí por hoy.

Porfía el Parlamento catalán aprobando una moción auspiciada por los irreductibles del Pdcat, Esquerra y las Cup, en la que  la Cámara se reafirma en los objetivos políticos de la resolución independentista de 9 de noviembre del 2015 que el Tribunal Constitucional suspendió. Y lo ha hecho pese a las advertencias de los servicios jurídicos. Los parlamentarios de Cs, Psc y Pp, no votaron, no participaron en la votación. Digo porfía en la tercera acepción del diccionario de la Rae: "importunar repetidamente con el fin de conseguir un propósito". Esa es la conducta que observan, que tiene no puede soslayarse, un claro significado político y jurídico que no es responsable ignorar.

Las cosas en la vida son como son, no como nosotros querríamos que fueran. Todo lo demás es engañarse. Y, claro, se puede apelar al diálogo, pero hacerlo imposible con los hechos. Y  no hay campeón del dialogo que consiga que las actitudes que solo pueden manejarse substanciando un conflicto en toda regla —que es lo que ha habido y hay en la Comunidad catalana— que pueda evitarlo, de tal forma y con el peligro de que mientras se ignora este, sus propiciadores vayan consiguiendo sus objetivos y avanzando en su plan.

A la vez soplar y sorber no se puede. Y el Sr. Torra y los conspicuos de la plantilla independentista, o están en lo uno o en lo otro. Hoy, que es lo que interesa o persisten en una o en la otra actitud. Si insisten en defender a su fantasmagórica república y sus ‘logros’ ¿que dialogo pretenden? ¿negociar como se implementa la república fantasma? Eso no puede ser objeto de ninguna conversación política protagonizada por ningún gobernante de España que se conduzca como tal. Y así espero que suceda, así confío que pase, no puedo imaginar que nadie que tenga a su cuidado los elementos constitutivos de la nación española y  haya recibido tal encomienda después de prometer guardar y hacer guardar la Constitución ante el Rey, de lo que el Ministro de Justicia, como Notario mayor del Reino levantó acta, pueda manejar con ligereza cuestiones que integran el acervo esencial de nuestro ser como sujeto político, que es per se indisponible.

Repito lo que alguna vez he dicho. El que afirme su deseo de ser, invocando algún pretendido derecho, si ello comporta que su interlocutor tenga que dejar de ser para ello, plantea algo existencialmente imposible. Y, no nos engañemos, hoy, como ayer de eso  tratan esencialmente las pretensiones independentistas. Las de aquí y las de allá, entiéndase bien.

Ojalá, que el futuro nos depare lo que es necesario: restaurar la convivencia nacional. A ese empeño espero y deseo apliquen sus esfuerzos nuestros gobernantes. Y a asegurar que así sea, orienten el ejercicio de sus responsabilidades todas las instituciones del Estado.

Porfiar
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