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Consideraciones papales

UNA ENTREVISTA al Papa Francisco esta semana ha tenido notable impacto en la opinión. En particular y en lo que a España respecta, la reflexión que hizo el romano pontífice al ser preguntado sobre la tensión independentista catalana, cuando afirmó que "lo más clave en este momento en cualquier país que tiene este tipo de problemas es preguntarme si se han reconciliado con la propia historia".

Dijo también acerca del asunto: "Yo no sé si España está totalmente reconciliada con su propia historia, sobre todo la historia del siglo pasado. Y, si no lo está, creo que tiene que hacer un paso de reconciliación con la propia historia, lo cual no quiere decir claudicar de las posturas propias, sino entrar en un proceso de diálogo y de reconciliación; y, sobre todo, huir de las ideologías, que son las que impiden cualquier proceso de reconciliación. Además, las ideologías destruyen".

"Unidad nacional es una expresión fascinante, es verdad, la unidad nacional, pero nunca se valorará sin la reconciliación básica de los pueblos. Y creo que en esto cualquier gobierno, sea del signo que sea, tiene que hacerse cargo de la reconciliación y ver cómo llevan adelante la historia como hermanos y no como enemigos o al menos con ese inconsciente deshonesto que me hace juzgar a otro como enemigo histórico", explicó Su Santidad.

Esa alusión al siglo pasado ha llevado en Cataluña a algún opinador y a algún gacetillero de los que usan audífonos especiales que alteran lo que escuchan a entender que el Papa se refería a lo que alguno de ellos ha referido como ‘dictaduras criminales’. El Papa dijo lo que dijo al respecto, que es lo que he trascrito. El texto que reproduzco lo he tomado de Infovaticana.

Pero además he leído la siguiente curiosa conclusión de uno de los que aludo pero no voy a nombrar: "El Papa en 1936 era Pío XI y asistía a una espeluznante persecución religiosa en España y sobre todo en Catalunya. Ante esos hechos publicó una encíclica que condenaba toda la violencia, toda, incluido el alzamiento militar. Lo más sorprendente es que la España republicana dio a conocer enterita esa encíclica mientras la franquista solo publicó la parte que le interesó. Es decir, la franquista, que decía actuar en nombre de Dios, censuró al Papa mientras la republicana no. Paradojas de la vida pero que nos cuentan muchas cosas". No alcanzo a entender el anclaje de tal morcilla, en el texto al que aludo, publicado el viernes en El Periódico de Cataluña, comentando la entrevista de Francisco que inicia afirmando que el pontificado de Bergoglio "es un retorno a los evangelios".

Pío XI, que en su primera encíclica desarrolló una exhortación pastoral en el tiempo de entreguerras que le tocó vivir desde la silla de Pedro, sintetizada en el lema ‘Pax Chisti in regno Chisti’ (la paz de Cristo en el reino de Cristo) falleció el 10 de febrero de 1939. Se ocupó de los totalitarismos en tres cartas encíclicas: La ‘Mit Brenender Sorge’ 1937, sobre la situación de la Iglesia en el Reich alemán, la ‘Non Abbiamo Bisogno’(no tenemos necesidad) 1931, acerca del fascismo y la acción católica, y la ‘Divini Redemptoris’ 1937, sobre el comunismo ateo. Ninguna de ellas alude al régimen español, y tampoco lo hizo su sucesor Pío XII.

La única encíclica del Papa Ratti referida a España es de 3 de junio de 1933, la ‘Dilectissima Nobis’, que versa "sobre la situación creada a la Iglesia católica en España" y es a la que hace referencia el ‘escritor’, comienza así: "No hemos dejado de hacer presente con frecuencia a los actuales gobernantes de España —según nos dictaba nuestro paternal corazón— cuán falso era el camino que seguían, y de recordarles que no es hiriendo el alma del pueblo en sus más profundos y caros sentimientos, como se consigue aquella concordia de los espíritus, que es indispensable para la prosperidad de una nación. Mas ahora no podemos menos de levantar de nuevo nuestra voz contra la ley, recientemente aprobada, referente a las confesiones y congregaciones religiosas, ya que esta constituye una nueva y más grave ofensa, no solo a la religión y a la Iglesia, sino también a los decantados principios de libertad civil, sobre los cuales declara basarse el nuevo régimen español".

En 1933, mal podría condenar esa encíclica un alzamiento militar que no había tenido lugar aún, y mal podía ocultar parte del texto la España franquista que en esas fechas no existía. Así se va escribiendo y se pretende que se escriba lo que sucedió aquellos años, pero ‘scripta manent’ de modo que esas plumas solo revelan su malicia y su ignorancia. En fin, lo dicho por el Papa Francisco es una apreciación suya, no es doctrina desde luego, pero es luminoso. Cabe concluir que es de algún modo una exhortación al fortalecimiento de la unidad, porque solo se reconcilian los que forman parte de algo, y lo afirmado constata la existencia de España, y que es bueno que por ello se reconcilien los españoles. No parece que Francisco tenga alguna duda acerca de eso.

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