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Algo más que trastorno

Las manifestaciones de la consejera del Gobierno de la Generalidad, no cualquier consejera, la de Cultura, diciendo que el español es una entre las 300 lenguas que se hablan en Cataluña, sosteniendo que lenguas de Cataluña solo hay tres: el catalán, el aranés y la lengua de signos catalana y que el español es una de las trescientas lenguas, no catalana claro, es algo más que un despropósito. Siendo como es docente, pudo decir al menos que ambas son románicas, pero ni eso.

Lo que más sorprende es que semejante afirmación la haga una responsable de Cultura, se llama la ciudadana María Ángeles Vilallonga, demos pronto al olvido su nombre, y es de Gerona. Ya puestos voy a utilizar la denominación de Gerona en castellano, que se puede, es el que utilizó Galdós en su episodio así denominado, uno de los grandes de su primera serie de los episodios nacionales que inmortalizó a la también denominada ciudad de los ‘sitios’.

Y no solo me sorprende que esta señora pueda proferir sin control sandeces como la que antes indico, lo que más me sorprende es que nadie reaccione, y que ella siga en el Gobierno de la Generalidad, Gobierno que tiene su legitimación en el Estatuto de Autonomía de Cataluña en el que se dice —ese precepto no lo debió leer ella— que el castellano es lengua oficial de Cataluña, como no podía ser menos sí el español o castellano es la lengua oficial del Estado al que pertenece Cataluña y es además la lengua materna de la mitad al menos de quienes tienen la vecindad política catalana.

Pero esta individua sigue diciendo esas cosas impunemente, y no descansa ni se para en mientes, porque en la noticia que difunde su bravuconada ignara e inculta, se dice también que regañó severamente a la dirección de TV3 porque en su apreciación en los medios públicos de la Generalidad se utiliza demasiado el español, se habla demasiado español y seguro que será así con su medida, porque según esa parece que no se debería hablar nada de español en TV3 y, vive Dios que se habla no poco, poquísimo. Ahora que en internet la pueden sintonizar un ratito, les reto a que constaten que es como digo.

También se queja la consejera de Cultura de que los otros medios utilizan demasiado español y por supuesto considera, parece ser insufrible para ella, que en el Parlamento de Cataluña se hable tanto español, a su juicio mucho. Lo que queda claro es que esta consejera tiene un problema con la libertad. Ella, y todos los demás que participan de su visión del asunto. Y tiene además un problema consigo misma porque no sé cómo compagina formar parte de un Gobierno que está legitimado por un Estatuto que dice que el español es lengua oficial del territorio y soporta que eso sea así aunque trabaje ilegítimamente contra lo que es y debe ser como efectivamente es.

¿Se tratará de un trastorno? Debe serlo sin duda. Y creo que algo más que trastorno, padece una enfermedad. Lo suyo es verdadera vesania hacia todo lo español.

¿No será con gente así con la que se pretende que hay que dialogar? Sería imposible algún diálogo digo yo que no sea en catalán, no sé si de signos, ante esas actitudes.

Con esa intolerancia que es políticamente inaceptable ¿puede ocupar la Consejería de Cultura de la Generalidad esta sujeta? ¿Y como la sociedad a la que debe servir permite un solo minuto más que siga sentada en el Ejecutivo autonómico.

Claro que esto no viene de ahora. Ya hace años que las Casas Regionales en Cataluña, por poner un ejemplo interesante, se consideran servicios sociales, no cultura, porque no son catalanas a juicio de los rectores del Gobierno catalán, aunque mal que les pese lo son, sin duda, porque están allí. Y eso lo han aceptado centros gallegos, y casas de Valencia….y ahí siguen, en esa situación. Acaso por eso se está llegando a tanto desequilibrio.

Que la consejera cumpla el Estatuto, le guste o no, o que la echen, que es el cese que merece. Y que practiquen algo el español, que cada vez lo hablan peor, a pesar de presumir de políglotas y hasta de crisóstomos.

Algo más que trastorno
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