Opinión

Churchill, el Primer Ministro de Isabel

Un repaso a la relación entre las dos personalidades más destacadas de Reino Unido de los últimos cien años 
La reina Isabel II y Winston Churchill
photo_camera La reina Isabel II y Winston Churchill

Isabel II tenía 14 años cuando Neville Chamberlain dimitió como primer ministro del Reino Unido. Caía por su política de apaciguamiento ante la Alemania nazi. Es bastante representativo, sobre este punto, el episodio en el que Chamberlain, tras reunirse y pactar con Hitler, dijo haber compartido un encuentro con "un auténtico caballero". Como también le pasaría a Stalin, descubrió tarde y a un alto precio que uno no se puede fiar de las promesas de un nazi.

Por entonces, el rey Jorge estaba en el trono a su pesar. Su hermano Eduardo había abdicado para casarse con Wallis Simpson y Jorge tuvo que coger las riendas de Buckingham en pleno periodo de entreguerras, padeciendo una enfermedad crónica, grandes crisis de ansiedad y su conocidísima tartamudez. Y bendita abdicación, porque Eduardo era un admirador del Tercer Reich además de, si me permiten, un auténtico idiota.    

En este contexto, por casualidad y un poco contranatura, se acabaría por conformar una dupla esencial en la historia de Europa y determinante para el reinado de Isabel II: la conformada por su padre y Winston Churchill. Un rey que no debería haber sido rey y un primer ministro inesperado acabarían por plantarle cara a Hitler y tejer juntos una red diplomática que, probablemente, logró evitar que toda Europa hable alemán a día de hoy.

Jorge, que no quería a Churchill como primer ministro y se había inclinado por Lord Hallifax, no tardó en entenderse en lo esencial con el conservador y cerrar filas en la defensa de Europa. Churchill, en cierta manera, llevó de la mano al rey a la guerra... y ganaron. Fue capital en su reinado y, aunque ellos no lo sabían, iba a serlo también en el reinado de su hija Isabel.

Ella tenía 25 años cuando despachó por primera vez con un Winston Churchill, de 77, que estaba muy desmejorado debido a varios problemas de salud. Isabel llegaba al trono antes de tiempo debido a la prematura muerte de su padre y el de Oxfordshire vivía obsesionado por frenar la inevitable desintegración del Imperio. Pese a la diferencia de edad y al igual que había pasado con Jorge, Churchill e Isabel acabaron por conformar una extraña pareja y, con el tiempo, se convirtieron en las dos personalidades más destacadas que ha dado Reino Unido en 100 años.

Muchos historiadores hablan de una relación paternal, otros apuntan a que fue un tutor político para Isabel. Sea como fuera y a pesar del histórico secretismo relativo a los despachos de la reina, eso que Boris Johnson se saltó en su primera reunión, hay una amplia documentación que confirma su buena relación. Como dijo el nieto de Churchill, "ella despertaba en él todas sus ideas románticas sobre la realeza y la monarquía, y una nueva era isabelina, como él la llamaba"."Todos [los primeros ministros] han estado un poco enamorados de la reina, pero Churchill lo mostró abiertamente", sostiene el historiador Robert Lacey.

Cuando murió Churchill, Isabel, tan obsesiva con el protocolo, decidió saltarse las normas y, en lugar de ser la última en llegar al funeral, llegó la primera. No fue la única deferencia que tuvo con él, cuando abandonó el cargo le escribió de su puño y letra una carta en la que le daba las gracias y se refería a él como "mi Primer Ministro", insinuando que los que vendrían después serían actores secundarios. Y lo fueron.