Opinión

La playlist del debate a cinco

De mejor a peor, y con algo de ritmo, analicemos el papel de los candidatos en el debate de este lunes

El rap de Ana Pontón

Pontón dejó un soniquete de música urbana más que folk. Ya lo hizo hace cuatro años, poniendo a bailar al voto rupturista con un mensaje más de izquierdas que nacionalista. Eso sí, no dejó de lado la tradición, añadiendo un ritmo de folclore a cada tema, que es la clave para que el asunto perdure y prenda. Al fin y al cabo, los temas que perviven en nuestra memoria dentro de la música urbana -y de toda- son los que tintan su paisaje sonoro con música de raíces. Por eso simpatizamos con El Madrileño de C Tangana pero no recordamos las aberraciones de Pucho con, por ejemplo, Omar Montes. Pontón sabe que el BNG ya ha tocado su techo de voto nacionalista, que es muy fiel y que se ha visto seguro vigorizado por las referencias a las competencias y la lengua y por la vuelta al grupo de su exvocalista. Beiras in da house, let's kill the left!

Especialmente refrescante en el caso de Pontón fue que, cuando se lanzaba al ataque, podría haber cambiado el orden de los ítems y soltarlos con rima consonante. Las peleas de gallos del rap tienen un precedente con las payadas, que no dejan de ser décimas espinelas, una estructura tan popular como indestructible comunicativamente: cada golpe de voz es un idea y se engarza con la siguiente. Y funciona, el rap de Pontón funciona.

La balada de Gómez Besteiro

Arrancó como Madonna en sus conciertos, mucho gesto y poca voz (casi no se le escuchaba). Lo de la voz comedida lo mantuvo, pero lo bueno para él es que en su segunda intervención mutó, un poco, en Leonard Cohen y como tal supo construir un discurso atractivo y dirigir muy bien su mirada, casi clavada en Rueda. First we take the debate, last we take San Caetano. Lamentablemente y, como decía, se quedó en el "un poco Leonard Cohen". Tenía que dejar claro que él le podía disputar el Grammy a Rueda y no lo hizo. Pontón sigue siendo la alternativa.

En esta campaña al PSdeG le ha fallado el productor, estaba necesitando un muro de sonido a lo Phil Spector y, por lo que sea, han decidido grabar en cuatro pistas. Ni el feat de Pedro Sánchez ayudó, porque el presidente vino con un single propio y la promoción debía de haber sido otra. La conclusión probablemente sea que o saca un hit con Bizarrap en lo que queda de campaña o recibiremos bien su disco, pero esperando que el segundo sea mejor, el de la consolidación. Bien es cierto que Besteiro tiene un punto de Springsteen, funciona muy bien en directo, así que tiene una semana para hacerse un buen tour.

El vals de Alfonso Rueda

Rueda empezó con un corte muy clásico, demasiado previsible y funcionarial, parecía la discografía de U2 desde los 90 hasta hoy. Es curioso que haya cuidado tanto el perfil de gestor, que ya tenía como número dos de Feijóo, en lugar de aprovechar lo que le distingue en positivo de su predecesor. Rueda no vive parapetado en su Olimpo mental, algo que sí le pasaba a Feijóo. Es más jugón que él pero prefirió tocar un vals previsible, cuando sin tener que salir del compás de 3/4 hubiera acertado más apostando por un poco de mambo.

El concierto del presidente en funciones remontó pero no mucho. Por momentos parecía el Bob Dylan de nuestros días: se sabe los temas, los toca todos casi iguales y evita conectar demasiado la mirada con su público. Tiene la ventaja, como Dylan, de contar con una banda (partido) muy engrasada. La desventaja es que este lunes, por momentos, parecía más un espectador que el frontman.

Marta Lois, una gran banda tributo

La candidata de Sumar tiene el mismo problema que Isabel Faraldo. Si hacemos un festival en su espacio político no están en condiciones de disputar la cabeza de cartel a Pontón, que ya se conocía el escenario, los focos y todo lo demás también. Pese a ello, el debut de Lois ha sido muy bueno. En este debate a cinco, la izquierda a la izquierda del PSOE en Galicia ha estado bien. Probablemente sea su mejor trabajo en nuestra comunidad, aunque no tengo claro que vayan a vender muchos discos.

Por ponerle una pega a Lois es que, a veces, parecía mimetizarse con Yolanda Díaz, como si fuera una banda tributo. Su “saben vostedes” es demasiado parecido al “le voy a dar un dato”. Y la entonación, también.  Es curioso porque hace cuatro años a Gómez Reino le pasó lo mismo con Pablo Iglesias. Toné llegó a adoptar hasta la misma postura corporal del ahora cabeza visible de Canal Red. Ambos habrían estado mejor si hubieran sido más ellos.

Isabel Faraldo y el flamenco

Compás gitano jugando al ataque pero con algunas pérdidas de tono. La actitud combativa está bien pero, por momentos, fue demasiado coloquial para el escenario en el que tocaba.

Sabedora de que las guitarras y los cajones (su partido) no están en su mejor momento, supo colocar muy bien ciertos temas a base de pasión y voz. Su búsqueda de la identificación con su base de votantes fue inteligente e industrial. La cuestión es saber si detrás de todo hay un disco o es solo una buena maqueta.