domingo. 23.01.2022 |
El tiempo
domingo. 23.01.2022
El tiempo

El Gobierno se estabiliza

La estéril polémica creada por el irrelevante ministro de Consumo ha tenido el don de la oportunidad para todos. La unanimidad con la que ha sido cuestionado no debe hacer creer que todos lo hacen por idénticos motivos. Es más, el motivo aparente de las críticas, un juicio de valor sobre la calidad de la carne, no es el objeto del debate. El debate es simplemente electoral, utilizándolo cada grupo político para sus objetivos inmediatos. Para los partidos de la derecha, es una oportunidad caída del cielo para atraer a los electores del sector primario en plena campaña electoral castellanoleonesa. Para el PSOE, una excusa para marcar distancias con su socio, como han hecho varios ministros tuviesen o no competencias sobre el tema.

Yolanda Díaz ha titubeado durante unos días, atrapada entre la conveniencia de debilitar a su correligionario o confrontar con su socio. El objetivo expuesto hace varias semanas de no arrinconarse en la extrema izquierda explica su indecisión. Tras las declaraciones de otros dirigentes de Unidas Podemos ha tratado de mostrarse constructiva al tiempo que defendía al titular de Consumo. La ministra de Trabajo es consciente de que el presidente del Gobierno le ha permitido capitalizar la reforma laboral a cambio de renunciar a la derogación o revisión total. Ahora debe defender al Gobierno mientras prepara una alternativa, una evidente contradicción que irá a más.

Estamos ante las consecuencias de la aprobación de los Presupuestos del Estado que liberan al PSOE de muchos de los acuerdos con socios y aliados. Por eso estos tienen que levantar la voz, sabiendo que ahora su capacidad de presión es mucho menor. Así, el presidente catalán ha ido a implorar el cumplimiento de los acuerdos con el Gobierno, nada menos que a Madrid. En realidad no le hablaba al Ejecutivo sino a sus propios seguidores y a los demás grupos nacionalistas. Mientras se niegue a discutir los asuntos cotidianos y siga optando por abstracciones como el referéndum de secesión encubierto, el Gobierno estatal no necesita escucharlo. Es más, dispone del PSC para recordarle diariamente a Aragonés la precaria estabilidad de la Generalitat.

Algo similar acontece con el PNV. Logradas varias transferencias, en especial las prisiones que le permitirán arrebatarle a Bildu la bandera de los terroristas presos, pugna ahora por algunas concesiones más a cambio de sus votos ocasionales. No son imprescindibles de forma que el Gobierno puede ganar votaciones en las Cortes con una geometría variable.

Ante esas condiciones tan favorables, el Gobierno se permite anunciar un calendario legislativo muy denso cuyo mero anuncio es una victoria política. Que los proyectos de ley sean aprobadas dependerá de los socios y aliados, trasladando a éstos la responsabilidad de hacerlo o retratarse con la derecha. Por otra parte, si no se avienen a acuerdos, la convocatoria electoral puede precipitarse en cualquier momento.

El PP no es capaz de resolver la pugna entre Casado y Ayuso que solo beneficia a esta. Su carisma crece cuanto más la temen los dirigentes de su propio partido. De suerte que el voto de la derecha se dirige a Vox que no ha dejado de crecer sin hacer nada especial. Los resultados de las elecciones territoriales inmediatas pueden depararnos un espejismo pero debe recordarse que el comportamiento de los electores varía según la naturaleza de la convocatoria.

La crispación y polarización de la política española no amainará durante este año porque no hay incentivos para ello. Pero el Gobierno está hoy más seguro que hace un año mientras la oposición no parece en condiciones de ser alternativa. Con la política territorial pacificada y los fondos europeos fluyendo, las previsiones son prudentemente optimistas. Pese al repunte de la inflación, los sindicatos se han alineado con el Gobierno, manteniendo muy controlados los incrementos salariales. La pandemia ha pasado ser competencia de todos los Gobiernos que es como decir de ninguno por lo que su influencia electoral será mínima. No es el mejor de los mundos posibles, pero para Pedro Sánchez es el mejor momento político de los últimos tres años.

El Gobierno se estabiliza
Comentarios