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Dolidos y defraudados

LA PASADA fue una semana tan horrible que dejó varias crisis. Una crisis política que empezó en Madrid, pero irá más allá de la previsible dimisión de la presidenta de la Comunidad. Crisis en la justicia después de la decisión del tribunal de Schleswig-Holstein que corrigió al Tribunal Supremo español y dejó libre a Puigdemont que no será juzgado por rebelión.

Crisis en la Universidad Rey Juan Carlos por el espectáculo del máster que, si se escarba un poco, es extrapolable a otras universidades que seguramente no falsificaron títulos, pero sucumbieron a la burbuja de los máster y validan la mediocridad de los trabajos fin de máster y fin de grado. Menos mal que la Casa Real solucionó con rapidez e inteligencia su crisis por desplante a la reina Sofía.

Con este menú, los ciudadanos están preocupados, con razón, por lo que se avecina. Y todo el pueblo español, excepto el mundo independentista, está dolido y defraudado con Europa desde que los jueces alemanes, saltando el espíritu de esta euro orden que se fundamenta en la confianza entre sistemas jurídicos de los estados, resolvieron en ocho días un conflicto de años.

Para los jueces alemanes, la violencia que vimos todos "no tuvo la intensidad suficiente para revertir el orden constitucional"

Para ellos la violencia que vimos todos "no tuvo la intensidad suficiente para revertir el orden constitucional". Vamos, que faltaron unos tanques con los cañones apuntando a la Zarzuela, a la Moncloa o al Congreso.

Con este argumento extraño, que no utilizarían con Italia o Francia, es pertinente pensar que la justicia teutona escribió el jueves pasado el primer capítulo del libro que relatará el fin de España, la nación más antigua del continente, y el fin de la propia Europa dinamitada por los nacionalismos, ahora envalentonados, que viven en las entrañas de muchas naciones.

A veces la razón no controla los sentimientos y, tras el mazazo alemán, son muchos los ciudadanos que piensan que Europa, antes un proyecto sugestivo, es ahora un paraíso judicial que acoge a delincuentes que atentan contra la unidad de una vieja nación democrática.

Conocí a un paisano leído que en las situaciones de crisis política, económica o social concluía sus análisis sentenciando, con la resignación de la experiencia, que "o mundo está feito así", para venirse arriba después pensando que "o país pode con todo".

Puede que sea así, pero la decisión judicial alemana y las declaraciones inaceptables de la ministra de Justicia agrandan la decepción de los españoles. Al final va a tener razón Gran Bretaña: lo mejor que puedes hacer "con esta Europa" es salir de ella.

Dolidos y defraudados
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