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El emprendimiento y el entorno

Siempre hemos escuchado de nuestros ascendentes que las prisas no son buenas, que las prisas no son buenas consejeras. Fue el escritor Benito Pérez Galdós el que aseveró en uno de sus Episodios nacionales que fue Fernando VII el que dijo, al ver que uno de sus sirvientes no atinaba a vestir al monarca para una importante reunión: "Vísteme despacio que tengo prisa". Otros autores pusieron la expresión en boca de Napoleón o Carlos III.

Lo dijera quien lo dijera, la frase es sabia y elocuente, y en el ámbito del emprendimiento se convierte en un axioma.

Con calma y con todos los sentidos puestos en guardia, el emprendedor deberá analizar el entorno de manera escrupulosa y exhaustiva, ya que de este acto dependerá en gran medida el éxito de la empresa en ciernes. Ayudará a minimizar los errores y también a atenuar sus consecuencias si se cometieran.

Todos sabemos lo que son y hemos aprendido a utilizar los Dafo, es decir, usar una herramienta que sistematice el análisis obligatorio del entorno empresarial y nos obligue a poner todo negro sobre blanco.

Debemos hacer un verdadero acto de contrición para analizar desde dentro, y también desde fuera, nuestras debilidades de manera sincera. Esto supone, en muchos casos, luchar contra nuestro ego, debiendo ser la razón y el sentido común los que triunfen. Luego, debemos observar las amenazas existentes. Las presentes y las futuras, las económicas y las políticas, las tecnológicas y un largo etcétera.

Más allá de mirarse fijamente al ombligo, hay que analizar nuestras fortalezas, sin triunfalismos, con rigor científico.

Y ya para terminar el Dafo, tenemos que analizar las oportunidades. El mundo está plagado de ejemplos de empresarios de enorme éxito que han sido capaces de aprovechar una ventana de oportunidad que se les abrió y que, sin más dilación, se tiraron literalmente a la piscina.

Pero como ya dije en otras ocasiones, la potencia sin control no sirve de nada, y como en otros órdenes de la vida, la potencia del emprendedor purasangre debe ser controlada por él mismo a través del análisis y la razón para que no se desboque.

Brujulear proyectos similares al nuestro que luego serían nuestra competencia. También escudriñar proveedores potenciales, sacarles información.

Para toda esta catarsis emprendedora hará falta algo de financiación, con lo que será también imprescindible observar el entorno financiero.

Cuanto más análisis del entorno, mejor, pero sin caer en la terrible parálisis por el análisis. Por eso el III mandamiento emprendedor reza: "analizarás exhaustivamente tu entorno".

El emprendimiento y el entorno
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