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Fútbol, pan, circo y dinero

Al inicio del confinamiento imaginaba que sería de los pobres y sufridos aficionados al fútbol, sin Liga ni Champions en plena reclusión, con lo mucho que nos entretenían ambas competiciones y justo en los meses de marzo y abril, cuando llegan las eliminatorias decisivas de la competición europea y la liga se pone más tensa. El fútbol, "la cosa más importante de las menos importantes" (frase atribuida a Valdano y también a Arrigo Sacchi), hace mucho que ha trascendido la imagen de 22 hombres en pantalón corto persiguiendo una pelota, incluso ha desbordado su condición de engrudo social, su carácter identitario y de pertenencia, para convertirse en una industria que genera anualmente en España 15.688 millones de euros (el 1,37% del PIB) y da trabajo a 200.000 personas, solo a nivel de clubes profesionales.

El confinamiento nos ha llevado al límite, nos ha quitado muchas cosas y nos ha obligado a reordenar nuestras prioridades. Así, la nostalgia del fútbol, de ir al campo o de sentarnos en el sofá para disfrutar del partido por televisión, debería pasar a un quinto plano, porque lo que ahora toca es pensar que lo más urgente es hacer pruebas médicas, dotar al sistema sanitario de la mayor fortaleza y eficiencia posible, invulnerabilizar a nuestros mayores, recuperar la cultura y la convivencia ciudadana, o tomar medidas urgentes para recobrar la enseñanza en escuelas y universidades. Sorprende por tanto que lo más importante sea hacer test diarios a los jugadores y «resucitar» el fútbol, al que se sigue dedicando un espacio inverosímil en las noticias de todos los medios, lo que en un momento tan dramático no parece casual.

Hace casi dos mil años, el poeta romano Juvenal usaba la expresión "Panem et circenses" (pan y circo) para describir la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento con criterios asistencialistas. Es surrealista, pero parece decirnos la historia, que esta estrategia es aceptable para algunos responsables políticos y desde luego para los de la actualidad así parece ser.

Estaba convencido de que ver el fútbol desde ese prisma resultaba un tanto desmesurado, incluso conspiranoico. Hasta que se publica un documento del Consejo Superior de Deportes (CSD), dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte, que para argumentar la vuelta de la competición, dice que la reanudación de la Liga debe hacerse cuanto antes porque «nos devuelve a la normalidad y contribuye a fortalecer el espíritu colectivo en la última fase del confinamiento». 

Sí, han leído bien, "fortalecer el espíritu colectivo". ¿Qué quiere decir esto? Parece, en todo caso, una de esas argucias del Poder para mantenernos contentos y en cierto modo, narcotizados. ¿Lo conspiranoico hecho realidad? Porque para fortalecer el espíritu lo mejor no sería que esta pandemia desapareciese y todos pudiésemos volver a la vida que teníamos antes, más que buscar el regreso del fútbol a toda costa. 

Si vuelve el fútbol, mejor que mejor, pero sería bueno que quienes mandan se dejasen de chorradas para justificarlo. Tengo la sospecha de que en la posible vuelta del fútbol, que mueve tanto dinero, influyen también otros intereses ocultos y lamento que se hable más de la "desescalada" de este deporte que del sistema educativo.

Fútbol, pan, circo y dinero
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