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Un poeta

HAY UN POETA en Lugo oculto a la sombra de Luis Pimentel. Es un poeta moderno sin ser moderno, tradicional sin ser tradicional, maldito sin ser maldito (un paréntesis: malditos somos todos). Él se define como naif y comprometido, él sabrá. Lo que yo sí sé, porque conozco su persona y su obra, es que se trata de un verdadero poeta, y no hay tantos, muchos menos de los que así se consideran y así son considerados. Dice que la poesía es pan, alimento esencial, sin el que languideceríamos espiritual y éticamente. Todo esto y más cosa lo dice este poeta en su lengua, y su lengua es el gallego, cuya tradición poética conoce bien y en la que se inserta, porque también se inserta uno en las cosas renovándolas, cambiándolas y hasta dinamitándolas. Pero no sólo bebe de poetas gallegos, claro, pues quiso ser el Walt Whitman de Galicia, ese Walt Whitman que "levaba o sombreiro gastado", y con esta epatante frase hace todo un juicio estético y hasta ético del gigantesco bardo americano. Y admira sobre manera a Ezra Pound, en lo que coincido.

Ese poeta de Lugo del que hablo, lo digo por fin, es Manuel Xosé Neira. Tengo aquí, sobre la mesa, dos breves libros que ha publicado. Uno se titula Abandono da noite, premio Esquío, y el otro Templo, editado por Galaxia en la colección Dombate. Neira escribe o publica poco, muy poco, pues creo —no lo aseguro— que sólo tiene un libro más, O mar perdido, aparte de poemas en revistas, obras colectivas o antologías. Escribe poco, pero poco importa, pues un solo libro basta para hacer un poeta; aún diría más, un solo poema o, incluso, un solo verso. Pero han de ser un libro, un poema o un verso verdaderos: los de Neira lo son.

Caballos, ciervos, la luna, ensueños. Estos símbolos o imágenes repetidos en su obra nos llevarían a pensar en romanticismo. Y lo hay, pero contrapesado por un constante apego a la realidad, una realidad que el poeta refleja y ensancha a su manera de poeta, y por eso lo es. En Abandono da noite aparece una Poética en la que confiesa: "O poema como unha segregación, una lenta exudación de resinas: ámbar, una respiración branquial… El texto que a min me interesa é aquel que transpira (respiración e inspiración) formando parte da vida, xerando (aínda despois de escrito, aínda despois da plasmación gráfica) múltiples formas de vida". Difícil decirlo mejor y más hondamente. Y una última apreciación: la poesía de Neira está casi obsesivamente trabajada, pues odia la obra chapucera, esa tendencia al poco rigor, al ir de cualquier manera, que ve como una de las lacras de España.

Hay, pues, un poeta oculto en Lugo. Demasiado oculto, por eso estas líneas. Se llama Manuel Xosé Neira. Y he aquí uno de sus versos, cogido al azar: "Un soño de distancias, a vida".

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