viernes. 07.08.2020 |
El tiempo
viernes. 07.08.2020
El tiempo

En lancha y por la arena

La casa de Juanjo y Morena está situada justo sobre el puerto de Ribeira, orientada al Este, y sus vistas sobre un buen tramo de la ría de Arousa son espectaculares. El sol de la mañana entraba invitando a salir y los atardeceres se desvaían lentamente cuando, cumplidas ya las excursiones, se sentaba uno en los cómodos sofás del salón mirando cómo iban llegando los pesqueros, uno azul, otro rojo. Ni una nube en los tres días, pero con pertinaz y muy fuerte viento del nordeste que, en realidad, ha soplado infatigable todo el mes de julio. Es curioso el caso de Ribeira, pues en muchos carteles pone Riveira, forma preferida por los lugareños y que fue origen de enconadas polémicas, hasta que la Academia Galega dictaminó que lo único correcta es la forma con b. Pero aun así…

Desde luego contra viento y quizá contra marea, el primer día fuimos en la lancha de los anfitriones hacia la desembocadura de la ría, concretamente hasta la isla de Sálvora, la de la popular canción. Los trajes de baño volvieron intocados, pues el agua estaba sólo a 15 grados y no era plan. Ya lo sospechábamos por los empecinados vientos del Norte, ya que en el Atlántico gallego estos vientos barren el agua relativamente templada de la superficie y dejan aflorar la muy fría de debajo. Pero el paseo mereció la pena igual, porque se sucedían los islotes llenos de gaviotas y cormoranes. Algunos con grandes rocas graníticas, otros con minúsculas playitas. Al regreso, la lancha saltaba bastante y había que resguardarse de las salpicaduras, lo que permitía fantasear con bravas travesías en entorno tan placido.

Por la tarde, los invitados descubrimos la magnífica playa do Vilar, ya en el parque natural de Corrubedo. El largo arenal, asombrosamente casi vacío de gente en aquella hora, está bordeado de una verde y variada vegetación —se nota que eficazmente protegida— recorrida por una pasarela de madera que permite caminar cómodamente sin perder detalle del entorno. Solo por sí, la playa do Vilar, en realidad varias playas seguidas, merece el viaje, como decían las antiguas guías verdes Michelín. La jornada la terminamos en el faro de Corrubedo, con el sol poniéndose en el océano y el ventarrón haciendo casi difícil mantener el equilibrio. A la gran duna no fuimos, pero desde lejos nos pareció disminuida con respecto a muy anteriores visitas.

Los dos días siguientes dimos largas caminatas por la salvaje playa das Furnas, en cuyo extremo se asienta la lagunita de Xuño. Aquí se quedó parapléjico Ramón Sampedro, al arrojarse de cabeza a una de las 'piscinas' que se forman. Un discreto monumento lo recuerda. Y aquí se rodó, lógicamente, ‘Mar adentro’, de Amenábar. Y también escenas de la serie ‘Fariña’.

No estuvo nada mal el viajecito.

En lancha y por la arena
Comentarios