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¡Ánimo, colegas!

LO DE COLEGAS va, por supuesto, por los profesores, que empiezan —si empiezan— un curso endemoniado. Los compadezco. A las dificultades que desde hace cierto tiempo tiene la enseñanza, se suman ahora las vicisitudes de la (o el) covid- 19, que parecen poco menos que insuperables y, desde luego, ingratas e inquietantes. ¿Cómo empezar unas clases en tiempos de pleno apogeo de una devastadora pandemia? Desde luego, hubiera hecho falta una planificación férrea durante meses de estudio y colaboración de todos los estamentos implicados, cosa que parece que no hubo. Esta improvisación, estos bandazos son siempre responsabilidad de las autoridades del ramo, que están obligadas, aun reconociendo la dificultad del asunto, a tener todo claro y decidido antes de dar comienzo el curso. Y aún así… El panorama se presenta muy duro.

Llegado aquí me planteo si yo, tras once años retirado, sigo siendo colega de los actuales profesores. Es decir, ¿soy un profesor jubilado o un jubilado que fue profesor? Fíjense que no es lo mismo: si lo primero, soy o sigo siendo un profesor; si lo segundo, fui un profesor. Quiero creer que lo primero. Si un cura se retira, sigue siendo un cura, porque, aunque no me hagan mucho caso, la condición sacerdotal "imprime carácter", o sea, que es para siempre. Y un médico jubilado sigue siendo un médico. Pues un profesor, exactamente lo mismo. Por tanto, colegas profesores. Qué menos tras casi cuarenta años dando clase en el instituto Femenino, a propósito del cual se me ocurre una cosa que paso a exponer en párrafo aparte.

Cuando yo empecé mi tarea docente en el año 1972, el Femenino era, en efecto femenino, porque solo estudiaban chicas, y así siguió durante varios cursos. Cuando se hizo mixto, pasó a llamarse Nosa Señora dos Ollos Grandes, pero todos seguimos y siguieron llamándole el Femenino, yo creo que hasta hoy. Y, las vueltas que da el mundo, lo que era una contradicción un tanto carca —que siguiera habiendo un instituto Femenino, aunque solo fuese de nombre— ahora sería lo más progre. Pues si hay un partido que se denomina Unidas Podemos —aunque esté lleno de tíos y, lo que ya es recochineo, dirigido por uno y no una— pido que mi instituto recupere oficialmente el nombre de Femenino. Por las mismas razones de Unidas Podemos, es decir, por razones antigramaticales, de infantil feminismo y cerril progresismo. Y, además, el Femenino es un nombre laico.

El comienzo de las clases traía siempre una pizca de emoción, de ligeras expectativas. ¿Qué grupos te iban a tocar? ¿Cómo serían? ¿Habría algunos compañeros nuevos? Nada que ver con esto. Repito: ánimo, colegas. Y ánimo también a alumnos y padres. Todo se supera.

¡Ánimo, colegas!
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